¿Y los loros que ya no pueden volver al bosque?
Algunos loros llegan tan dañados —físicamente, emocionalmente o por años de humanización— que liberarlos sería condenarlos. A esos los acompañamos siempre que cumplan una función en nuestro modelo: forman parte de bandadas de referencia para loros en rehabilitación, participan en investigaciones no invasivas, viven en semi-libertad dentro de la reserva, o se convierten en maestros silenciosos de quienes nos visitan — contando, con su sola presencia, la historia del tráfico, del maltrato o del descuido que pudo haberse evitado.
Pero no somos un asilo de loros enjaulados de por vida. Cuando un animal no puede tener ninguna forma de libertad —ni siquiera semi-libertad— y requeriría un encierro permanente con cuidado clínico intensivo, un zoológico autorizado puede ser una mejor opción. Y muchas veces es la mejor opción para el animal mismo: estar con otros de su especie, en un entorno seguro, con instalaciones y atención veterinaria adecuadas, puede ser una vida más digna que la que nosotros podríamos ofrecerle.
Nuestros estatutos lo dicen claramente: cuando un individuo no es liberable, evaluamos primero si existe otro centro autorizado que pueda darle condiciones iguales o mejores que las nuestras. No acumulamos animales; cuidamos individuos que tienen un camino.
La permanencia indefinida en cautiverio sin función ecológica, educativa o científica no es un resultado aceptable.
— Estatutos Fundación Loros, Artículo 7
¿Por qué no podemos recibir loros directamente de particulares?
Es una cuestión legal
En Colombia, la fauna silvestre pertenece al Estado. Solo las autoridades ambientales pueden decidir el destino de un animal rescatado. Fundación Loros no tiene la facultad legal de autorizar traslados — solo podemos recibir animales remitidos por las corporaciones ambientales, con autorización de CARDIQUE.
Las corporaciones tienen prioridad
Muchas corporaciones están saturadas: tienen más loros de los que pueden manejar. Esos animales son los que más nos necesitan, y por eso ocupan el primer lugar en nuestra capacidad de recepción.
Nuestra capacidad es limitada
Cada loro requiere cuidados especializados, espacio adecuado y tiempo. Muchos individuos no se liberan en semanas sino en meses o años, y mientras tanto necesitan voladeros, alimento, atención veterinaria, integración con bandadas. Cada cupo compromete recursos durante un buen tiempo — por eso recibimos sólo los animales para los que podemos hacer un trabajo serio.
Nuestra área de influencia
Trabajamos en el departamento de Bolívar, con presencia en:
Cartagena · Villanueva · Santa Rosa de Lima · Santa Catalina · Clemencia · Zipacoa · Bayunca · Arroyo Grande · San Estanislao · Turbaco · Arjona · Cañaveral.
Queremos crecer y llegar a más territorios, pero por ahora debemos concentrarnos donde podemos generar un impacto real.