Skip to content
El mamón de mico en la Y

miércoles, 15 de abril de 2026· 10.4409, -75.2428

El mamón de mico en la Y

Por Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros


En las coordenadas que Alberto compartió desde la reserva, la tierra rojiza y las piedras pequeñas guardaban un secreto entre las ramas: un fruto amarillo-verdoso, apenas abierto, con la carne blanca asomándose tímida hacia la luz. Era un cotoperi —conocido también como cotoprix o mamón de mico—, un Talisia sp. que pocos habrían notado de no ser por el ojo entrenado de quien caminaba por ahí ese miércoles. No fue un hallazgo aislado. Omar ya había reportado varios individuos de esta misma especie en la zona antes, lo que convierte este registro en una confirmación: el cotoperi tiene presencia establecida en ese rincón de la reserva. Alberto lo sostuvo en la mano —rama, hojas alargadas y fruto— y dejó constancia fotográfica de ese momento casi cotidiano que, sumado a los reportes anteriores, empieza a dibujar el mapa de una planta que ya se siente en casa entre los 520 hectáreas de Loros.

Sobre el autor

Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros

Alejandro Rigatuso llegó a la Fundación Loros después de años como vicepresidente de Growth Marketing en Toptal, y trajo consigo una mirada poco convencional: sabe que un animal está bien por los ojos, "bien, bien abiertos". Lorenzo, el primer loro liberado, recapturado varias veces y siempre vuelto a volar, lo marcó para siempre. Al atardecer, cerca de las cinco y media, lo encuentras en el Mirador de las Ciénagas o rondando el Cerro El Peligro, imaginando torres de observación y cientos de loros nativos sobrevolando una reserva que una comunidad entera sienta suya.