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Tres loros reales en vuelo sobre el bosque seco tropical

Dona un nido

Regálales un hogar. Regálales futuro.

Iniciativa permanente · Meta 2026

Les damos pareja. Les damos alimento. Les damos hogar. Y por eso se quedan.


Nuestros loros están volviendo a volar libres. Pero no tienen dónde formar familia.

Esto no es caridad. Es infraestructura ecológica. Cada nido artificial reemplaza una cavidad natural perdida con la deforestación del bosque seco tropical — y permite que las aves rehabilitadas se reproduzcan, fijen territorio y permanezcan en zonas protegidas. Sin nidos no hay segunda generación. Con nidos, sí.

El problema

Sin árboles viejos no hay nidos

Tres realidades simultáneas que dejan a los psitácidos sin lugar para reproducirse.


  1. Los loros no construyen nidos

    Son cavity nesters: dependen de huecos que ya existen en árboles viejos. No tienen el comportamiento ni la anatomía para construir desde cero.

  2. Dependen de árboles centenarios

    Las cavidades naturales se forman a lo largo de décadas — heridas, hongos, ramas caídas. Solo árboles muy viejos las tienen en cantidad suficiente.

  3. Esos árboles ya no están

    El bosque seco tropical perdió más del 95% de su cobertura original en Colombia. Los pocos árboles añosos que quedan están dispersos y bajo presión constante.

La solución

Construir lo que falta

Cuatro elementos que convierten una donación en infraestructura viva.


  1. Nidos artificiales

    Cajas de madera diseñadas con dimensiones, material y entrada específicas para psitácidos del bosque seco. No son cualquier caja: son réplicas de la cavidad ideal.

  2. Instalación en sectores monitoreados

    Los nidos se colocan en árboles seleccionados dentro de la reserva, a alturas seguras, en zonas con presencia comprobada de aves rehabilitadas que vuelan libres.

  3. Fidelización territorial

    Un nido bien puesto fija a la pareja al territorio. La hembra elige cavidad, vuelve cada temporada. La dispersión se reduce, la supervivencia sube.

  4. Monitoreo y reposición

    Cada nido se revisa periódicamente: ocupación, éxito reproductivo, deterioro. Se reemplaza cuando es necesario. La donación financia el ciclo completo, no solo la instalación.

El nido fija a los loros. Reduce dispersión. Mejora reintegración.

Liberar un ave sin un lugar donde formar familia es un éxito a medias. La fidelización territorial que da un nido bien puesto es lo que convierte una liberación puntual en una población que se queda.

Meta 2026

33/ 100

nidos instalados

33%

El número crece a medida que cada nido se instala en el campo. Cada nido nuevo es trabajo hecho — no anuncio.

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Recomendado

Donar un nido completo

$250.000 COP$290.000 COP

Incluye

Certificado digital con tu nombre, fotos de la instalación, ubicación del nido en la reserva. La diferencia con el costo real ($250.000) financia monitoreo y reposición.

Donación flexible

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