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Fundación Loros
Loro frentiamarillo con medalla B67 alimentándose de flor de papayote

Volvemos a sembrar el bosque seco tropical

Hogar de loros, guacamayos y monos. En el norte de Bolívar restauramos uno de los ecosistemas más amenazados de Colombia con un modelo de zonificación que pone primero a la fauna silvestre.

Uno de los ecosistemas más amenazados del planeta

El bosque seco tropical sostiene una biodiversidad única —psitácidos, primates, felinos, aves migratorias— y sin embargo es uno de los ecosistemas más olvidados de la conservación. A escala global queda menos del 5% de su cobertura original. En Colombia, de cerca de 9 millones de hectáreas, solo sobreviven alrededor de 720.000 ha —entre el 8% y el 9% de la superficie original.

Y lo poco que sobrevive no siempre es bosque maduro: una parte importante son rastrojos y bosques secundarios, fragmentados y aislados. Por eso cada hectárea que restauramos cuenta el doble — recupera superficie y reconecta el paisaje.

Esta línea de trabajo está alineada con el Manifiesto de la Fundación y con el Modelo de manejo: la rehabilitación de psitácidos solo es viable si el territorio donde regresan ofrece bosque con alimento, cavidades, árboles altos y baja presión humana. La restauración del bosque es la condición necesaria del programa de reintroducción.

Fuentes: Pizano & García (eds.), El Bosque Seco Tropical en Colombia, Instituto Alexander von Humboldt, 2014; Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

El estado del bosque seco tropical

Por qué cada hectárea cuenta

  • <5%

    Del BST mundial original aún en pie

  • 8-9%

    Queda en Colombia (Humboldt, MinAmbiente)

  • ~720k ha

    Remanente nacional, de los ~9 millones originales

  • 91-92%

    Pérdida acumulada · más fragmentación de lo que queda

Nuestra respuesta en Villanueva, Bolívar

El norte de Bolívar es uno de los reductos más importantes del bosque seco tropical en Colombia. Allí concentramos nuestro trabajo: tres acuerdos de compensación y conservación en ejecución, sembrando especies nativas y devolviéndole al paisaje superficie, conectividad y capacidad de carga para la fauna que aún resiste.

Los acuerdos involucran a tres autoridades ambientales (ANLA, CARDIQUE y CRA) y suman 21.888 árboles del BST comprometidos en siembra, más de 33 hectáreas en restauración activa y franjas de corredor a lo largo de arroyos. Por confidencialidad de las contrapartes, presentamos los casos sin nombrar empresas; vos podés ver el detalle técnico en los reportes públicos de cada autoridad.

  • 21.888

    Árboles del BST comprometidos en siembra

  • +33 ha

    En restauración activa

Modelo de zonificación

Un núcleo ecológico rodeado de usos que ascienden gradualmente


  1. 01 · Núcleo · preservación

    Cerro El Peligro y zonas con bosque maduro: se custodian, no se intervienen. Cero extracción, cero construcción. Es donde nidifican, descansan y se alimentan los loros, guacamayos y primates.

  2. 02 · Restauración · futura conservación

    Anillo perimetral donde sembramos especies nativas del BST y enriquecemos rondas hídricas y corredores. Es la zona más dinámica: con el tiempo, parte de esta franja habrá madurado lo suficiente para sumarse al núcleo.

  3. 03 · Silvopastoril

    Ganadería compatible con árboles dispersos, cercas vivas de matarratón y guásimo, y zonas de sombra. La producción convive con corredores de fauna y el paisaje gana cobertura arbórea.

  4. 04 · Agroforestal

    Cultivos asociados con frutales nativos del bosque seco tropical: sistemas que alimentan a la fauna y a las comunidades del Caribe al mismo tiempo, sin depender del monocultivo.

  5. 05 · Ecoturismo

    Hacia los bordes, senderos de bajo impacto y experiencias de conservación con turistas, colegios y empresas. Cada visita deja un árbol sembrado y financia la operación de los anillos interiores.

Corredores ecológicos: los arroyos son las venas del bosque

Cada arroyo del predio se conserva como corredor ecológico, con una franja protegida de 30 metros a cada lado. Esa franja —la ronda hídrica— se mantiene libre de actividad productiva y se enriquece con especies nativas, garantizando agua, sombra y conectividad para que la fauna se desplace entre el núcleo y los bordes.

Sembramos pensando en psitácidos y primates

Diseñamos nuestra paleta de especies para que ofrezcan dos cosas: casa (refugio y nido) y comida (frutos, semillas y flores) durante todo el año. Trabajamos con un catálogo de más de 100 especies del BST priorizadas según su valor para la fauna y su disponibilidad regional —ceiba bonga, jabillo, camajón, orejero, palma de vino, caracolí, jobo, guásimo, matarratón, macondo, caoba, roble, entre otras.

El detalle completo está en nuestra bitácora, donde explicamos qué siembra cada acuerdo y por qué cada especie aporta a la fauna que recibe el territorio.

Sembrar con la gente

Cada visita deja un árbol, cada experiencia deja bosque


  1. Turistas

    Cada turista que visita el predio siembra un árbol. La persona elige su especie, la siembra acompañada y queda registrada en nuestra bitácora de siembras. Es nuestra forma de convertir cada recorrido por el santuario en un aporte concreto al bosque.

  2. Colegios y universidades

    Diseñamos jornadas pedagógicas con colegios y universidades del Caribe: los estudiantes conocen el bosque seco tropical, recorren el vivero, identifican especies y participan en una jornada de siembra real, no demostrativa.

  3. Empresas

    Recibimos voluntariados corporativos y experiencias inmersivas de conservación: equipos enteros pasan días con nosotros sembrando, dando mantenimiento al material plantado y aprendiendo cómo es la restauración real, en terreno y a largo plazo.

Vivero certificado por el ICA

El Vivero Fundación Loros está registrado ante el Instituto Colombiano Agropecuario como productor y comercializador de material vegetal de propagación, mediante la Resolución ICA N° 00001884 del 3 de marzo de 2023, con vigencia indefinida. Esto significa que cada árbol que sembramos —en compensaciones, voluntariados o experiencias con turistas— viene de un vivero trazable, técnicamente vigilado y autorizado para producir.

El vivero tiene autorizadas 83 especies maderables, 14 frutales y 88 ornamentales, todas relevantes para la restauración del bosque seco tropical y la regeneración del paisaje del Caribe.

Al menos 35% de los árboles son frutales nativos

En todas las compensaciones que ejecutamos en el predio nos aseguramos de que al menos el 35% de los árboles sembrados sean especies frutales nativas del bosque seco tropical. Es nuestra forma de garantizar que la compensación no se quede en madera, sino que devuelva alimento real para la fauna y para las comunidades del Caribe.

En el acuerdo más reciente, este piso del 35% quedó incorporado como cláusula formal, no solo como buena práctica. La lista incluye jobo, ciruela, guayaba agria, mamón, mamey, zapote, caimo, achiote, anón, guanábana, guáimaro y palmas como el corozo, junto a frutales adaptados al BST como mango y tamarindo (que aunque no son nativos, se adaptan perfectamente y son fuente de alimento muy valiosa).

Track record

Resultados del último monitoreo (Mantenimiento N°7 · Monitoreo N°11)

  • 73,76%

    Supervivencia general — 13.000 individuos vivos

  • 96,91%

    De los árboles vivos en buen estado fitosanitario

  • 2,22 m

    Altura promedio en el último monitoreo

  • 51,71%

    Regeneración natural de especies tardías (sucesión avanzada)

¿Tu empresa o entidad necesita compensar?

Recibimos compensaciones ambientales y alianzas voluntarias para ampliar las hectáreas en restauración. Cada hectárea se traduce en bosque, fauna que vuelve y un modelo replicable para el Caribe colombiano.