
viernes, 15 de mayo de 2026· 10.4452, -75.2678
El arroyo que olvidó el agua
Por José Marin·Revisado por Alejandro Rigatuso
El 15 de mayo, José Marín se internó por un sendero de tierra donde las ramas y los árboles se arquean formando un túnel natural, con el suelo tapizado de hojas secas y piedras pequeñas que crujen bajo cada paso. Al fondo, donde debería correr el arroyo, encontró solo silencio y tierra agrietada: el cauce completamente seco, sin una gota, como si el agua hubiera emprendido viaje sin avisar.
Pese a la ausencia del líquido, el lugar no estaba solo. Entre la sombra fresca del dosel se acomodaban palomas, guacharacas y barranqueros, esas aves de pecho azul turquesa que saben encontrar refugio incluso cuando las condiciones aprietan. Descansaban tranquilas, ajenas al calor que ya a media tarde cargaba el aire de la reserva.
José reportó todo en calma, sin novedades más allá del arroyo rendido ante la falta de lluvias, y prometió volver más tarde para completar el monitoreo. El sendero quedó quieto, con sus manchas de luz filtrándose entre el follaje, guardando la espera.
