martes, 21 de abril de 2026
Cuatro cabeciblancos en el piedemonte
Por Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros
Hacía poco, José Marín había visto uno solo entre los árboles del sector piedemonte — un tití cabeciblanco quieto, sin compañía aparente. Era la clase de avistamiento que deja más preguntas que respuestas. Pero esta mañana del 21 de abril, el mismo sendero le devolvió algo distinto: movimiento entre las ramas, voces pequeñas, y al menos cuatro individuos moviéndose juntos. Un macho, una hembra, y más agitación en la copa de los árboles que dejaba adivinar el resto del grupo.
El tití cabeciblanco (Saguinus oedipus) es una especie en peligro crítico de extinción, endémica del norte de Colombia. Verlos en familia, en el piedemonte de la reserva, es una señal de que algo está funcionando bien en este pedazo de selva. José alcanzó a grabar el momento en video — esas pequeñas criaturas de cabeza blanca y cuerpo canela moviéndose entre las ramas, ajenas al lente, ocupadas en ser lo que son.
Sobre el autor
Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros
Alejandro Rigatuso llegó a la Fundación Loros después de años como vicepresidente de Growth Marketing en Toptal, y trajo consigo una mirada poco convencional: sabe que un animal está bien por los ojos, "bien, bien abiertos". Lorenzo, el primer loro liberado, recapturado varias veces y siempre vuelto a volar, lo marcó para siempre. Al atardecer, cerca de las cinco y media, lo encuentras en el Mirador de las Ciénagas o rondando el Cerro El Peligro, imaginando torres de observación y cientos de loros nativos sobrevolando una reserva que una comunidad entera sienta suya.
