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Fundación Loros

lunes, 27 de abril de 2026

Cincuenta y siete regresos en Villanueva

Por Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros


Había de todo en esa jornada: el verde escamado de nueve iguanas, el amarillo inquieto de once canarios que salieron en jaulas individuales y en grupo, el rojo y el azul de cinco guacamayas que llevaban tiempo esperando este momento. Entre ellas, una lora roja que había pertenecido a un señor del barrio Manga, en Cartagena, y que ese martes dejó atrás la vida de mascota para perderse entre los árboles de Villanueva. El equipo del Centro de Atención a la Vida Silvestre del EPA coordinó la operación completa, con la calma metódica de quienes han hecho esto muchas veces y saben que cada suelta es distinta. También volvieron al monte tres hormigueros, siete morrocoys con su paso lento e inapelable, once cotorras y once pericos — tres de estos últimos habían llegado polluelos meses atrás, rescatados por Pájaro, y ahora se iban con plumas completas y el tamaño justo para enfrentar la espesura. En total, 57 animales distintos, cada uno con su historia, sueltos el mismo día en el mismo lugar. Eso no pasa todos los días.

Sobre el autor

Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros

Alejandro Rigatuso llegó a la Fundación Loros después de años como vicepresidente de Growth Marketing en Toptal, y trajo consigo una mirada poco convencional: sabe que un animal está bien por los ojos, "bien, bien abiertos". Lorenzo, el primer loro liberado, recapturado varias veces y siempre vuelto a volar, lo marcó para siempre. Al atardecer, cerca de las cinco y media, lo encuentras en el Mirador de las Ciénagas o rondando el Cerro El Peligro, imaginando torres de observación y cientos de loros nativos sobrevolando una reserva que una comunidad entera sienta suya.