
sábado, 18 de abril de 2026
El mamón de mico que no pierde el verde
Por Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros
Alejandro llegó al santuario con una rama en la mano y una sola certeza: el mamón de mico está siempre verde. El árbol, cuyo nombre científico es *Melicoccus bijugatus*, sigue en pie y activo en algún rincón de las 520 hectáreas de Fundación Loros, ofreciendo sus pequeños frutos amarillos incluso cuando la temporada no lo pediría.
Sin embargo, la rama que Alejandro fotografió sobre una tabla de madera rústica contaba otra historia entre sus líneas. Los frutillos redondos y las hojas lustrosas aparecían salpicados de manchas oscuras —señales que podrían apuntar a una enfermedad o a alguna plaga que está haciendo lo suyo en silencio. La madurez avanzada de los frutos y esas marcas juntas son una advertencia que el equipo tomó nota de registrar.
Por ahora, el árbol resiste y verdea. Pero la imagen quedó en la bitácora como recordatorio de que en el santuario hay que mirar no solo si algo vive, sino cómo vive.
Sobre el autor
Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros
Alejandro Rigatuso llegó a la Fundación Loros después de años como vicepresidente de Growth Marketing en Toptal, y trajo consigo una mirada poco convencional: sabe que un animal está bien por los ojos, "bien, bien abiertos". Lorenzo, el primer loro liberado, recapturado varias veces y siempre vuelto a volar, lo marcó para siempre. Al atardecer, cerca de las cinco y media, lo encuentras en el Mirador de las Ciénagas o rondando el Cerro El Peligro, imaginando torres de observación y cientos de loros nativos sobrevolando una reserva que una comunidad entera sienta suya.
