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Fundación Loros

domingo, 19 de abril de 2026

Once ardillas en el mamón que no da frutos

Por Omar Enrique Verdugo Cabeza, Cuidador de las aves


Hay árboles que, aunque no den frutos, lo dan todo. El mamón macho que crece frente al parque de la Fundación Loros es uno de esos: sin semillas que ofrecer, lleva años siendo refugio, comedero y testigo silencioso de la vida que pasa entre sus ramas. Esta tarde, florecido y bullicioso, lo dio todo de nuevo. Omar Enrique Berdugo Cabeza no podía creer lo que veía. Once ardillas al mismo tiempo, subiéndose y bajándose, disputando parejas, moviéndose con esa velocidad nerviosa que tienen cuando el instinto manda más que el miedo. El árbol entero parecía vibrar. Su compañero Alberto se quedó mirando sin decir nada, como cuando uno sabe que cualquier palabra sobra. Mientras tanto, en los comederos colgantes de las mismas ramas, las guacamayas seguían con lo suyo — tranquilas, ajenas al alboroto — y en algún rincón entre la hojarasca, una ardilla sola bebía agua en silencio, como si no fuera con ella la fiesta. Omar lo grabó todo. Pero hay cosas que el video no alcanza a capturar: ese momento en que uno para, mira hacia arriba, y entiende que en un solo árbol caben mundos enteros.

Sobre el autor

Omar Enrique Verdugo Cabeza · Cuidador de las aves

Omar trabaja en Fundación Loros desde 2023. Conoce el monte y el Cerro El Peligro mejor que nadie. Pasó de ser cazador a protector de la fauna. Hoy, los loros lo reconocen y lo siguen cuando regresa a casa, reflejo de un vínculo construido con respeto y transformación.