sábado, 25 de abril de 2026
B214 y su comedero de la Casa del Paraíso
Por Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros
Omar lo encontró sin buscarlo mucho: ahí estaba B214, instalado en el comedero del bosquecito cercano a la Casa del Paraíso como si llevara años siendo el dueño del lugar. El loro —uno de los individuos del grupo liberado que lleva seguimiento en la reserva— no mostró ningún apuro por explorar más allá. Comió en la mañana, comió al mediodía, siguió comiendo en la tarde.
Hay algo que da risa y también algo que tranquiliza en la imagen de este animal que decidió que ese rincón de sombra y fruta era suficiente mundo por hoy. Alejandro lo resumió mejor que nadie: "éste se va a poner gordo ahí en el comedero". El equipo tiene registro en video de la observación, una postal quieta de B214 aprovechando, sin afanes, cada visita al plato.
Sobre el autor
Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros
Alejandro Rigatuso llegó a la Fundación Loros después de años como vicepresidente de Growth Marketing en Toptal, y trajo consigo una mirada poco convencional: sabe que un animal está bien por los ojos, "bien, bien abiertos". Lorenzo, el primer loro liberado, recapturado varias veces y siempre vuelto a volar, lo marcó para siempre. Al atardecer, cerca de las cinco y media, lo encuentras en el Mirador de las Ciénagas o rondando el Cerro El Peligro, imaginando torres de observación y cientos de loros nativos sobrevolando una reserva que una comunidad entera sienta suya.
