
viernes, 24 de abril de 2026
Maicol y el ojo dorado del militaris
Por Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros
Ese viernes Maicol salió al santuario con la cámara Sony Alpha que le prestó Alejandro, y lo que encontró fue un elenco de lujo. El guacamayo verde (Ara militaris) con placa B101 posado sobre madera, ese ojo dorado mirando directo al lente. El escarlata con su rojo que encandila. El azul y amarillo con un ala extendida como si supiera que lo estaban fotografiando. Y el loro de cabeza azul B112, ese azul violáceo en la cabeza que parece pintado a mano.
Algunos andaban libres por el santuario — la cámara los encontró entre la vegetación, con el fondo desenfocado y la luz de mediodía filtrándose entre las ramas. Otros estaban en el aviario, agarrando rodajas de mango y naranja con las garras, el pico curvo trabajando sin pausa. Nueve imágenes en total: cuatro especies, dos programas de identificación FL-VN, y un archivo que ya tiene cara de sitio web nuevo.
Sobre el autor
Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros
Alejandro Rigatuso llegó a la Fundación Loros después de años como vicepresidente de Growth Marketing en Toptal, y trajo consigo una mirada poco convencional: sabe que un animal está bien por los ojos, "bien, bien abiertos". Lorenzo, el primer loro liberado, recapturado varias veces y siempre vuelto a volar, lo marcó para siempre. Al atardecer, cerca de las cinco y media, lo encuentras en el Mirador de las Ciénagas o rondando el Cerro El Peligro, imaginando torres de observación y cientos de loros nativos sobrevolando una reserva que una comunidad entera sienta suya.








