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viernes, 1 de mayo de 2026

El insecto que se confundía con el suelo

Por Omar


Ese día el sol no perdonaba. En los aviarios 1 y 2, las aves lo sabían antes que nadie: antes de que el calor se volviera insoportable, ya estaban buscando el agua, sacudiéndose en los bebederos, escondiéndose bajo la sombra de los árboles o en los refugios que el equipo construyó precisamente para esto. Solo cuando el sol empezó a ceder un poco volvieron a comer, como si tuvieran un pacto tácito con la tarde. Pero la sorpresa del día no llegó desde los aviarios sino desde adentro de la casa de la Fundación. Omar Enrique Berdugo Cabeza caminaba por el piso cuando notó algo desorientado moviéndose a ras del suelo — un insecto cuyo color era prácticamente el mismo del piso que pisaba. Idéntico. Si Omar no hubiera ido con cuidado, lo habría pasado de largo sin verlo. Eso es el mimetismo: no un truco decorativo, sino una estrategia silenciosa de supervivencia que funciona igual en la selva que en el corredor de una casa. Omar no recuerda el nombre del insecto. No importa mucho. Lo que quedó fue la imagen: ese ser pequeño, perfectamente confundido con lo que lo rodeaba, recordándonos que la naturaleza lleva mucho más tiempo que nosotros aprendiendo a adaptarse.