
martes, 14 de abril de 2026
El mamón de mico florece en la Y de Broche
Por Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros
En el camino que desde la Y de Broche sube hacia el cerro peligro, hay un árbol que no avisa: simplemente aparece cargado. Alejandro lo encontró así, sin más ceremonia, con sus racimos de frutos amarillo-dorados apretados contra las ramas, algunos ya con las manchas marrones que delatan la madurez plena. Es el mamón de mico, y esta época de abril es la suya.
Los frutos cuelgan en racimos compactos entre hojas grandes y brillantes, y quien los abre encuentra adentro una pulpa blanca cremosa, discreta pero dulce. No es un hallazgo espectacular a primera vista, pero en el santuario estas fruiciones son brújulas: señalan qué está maduro en el bosque, qué sectores van a tener movimiento de fauna en los próximos días, qué vale la pena vigilar.
Alejandro lo documentó con cuidado, abriendo uno de los frutos para mostrar lo que hay dentro. El árbol sigue ahí, cargado, en ese punto donde el camino se bifurca y el cerro peligro asoma entre el follaje.
Sobre el autor
Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros
Alejandro Rigatuso llegó a la Fundación Loros después de años como vicepresidente de Growth Marketing en Toptal, y trajo consigo una mirada poco convencional: sabe que un animal está bien por los ojos, "bien, bien abiertos". Lorenzo, el primer loro liberado, recapturado varias veces y siempre vuelto a volar, lo marcó para siempre. Al atardecer, cerca de las cinco y media, lo encuentras en el Mirador de las Ciénagas o rondando el Cerro El Peligro, imaginando torres de observación y cientos de loros nativos sobrevolando una reserva que una comunidad entera sienta suya.











