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Fundación Loros
Dos loras frentiamarillas (Amazona ochrocephala) liberadas, con chapas de identificación, en la reserva de Fundación Loros

Artículo científico · Traducción al español

Liberación exitosa de loros Amazona decomisados mediante entrenamiento de vuelo libre

Brightsmith, Rigatuso, Biro y Geiszler (2026) · Reproducción en español del artículo publicado en Bird Conservation International (Cambridge University Press)

Resumen gráfico: 23 loros Amazona en edad de volantón recibidos del tráfico ilegal; 17 días de entrenamiento de vuelo libre; 18 volantones liberados en Colombia; cohesión de bandada 100%, fidelidad al sitio 94%, supervivencia 94% al mes, 89% a los tres meses y 72% al año.
Resumen gráfico. Síntesis visual del estudio: recepción de loros Amazona en edad de volantón procedentes del tráfico ilegal, entrenamiento de vuelo libre, liberación y principales resultados de cohesión de bandada, fidelidad al sitio y supervivencia.

Resumen

La actual crisis de la biodiversidad hace que la restauración ecológica sea cada vez más importante. Los Psittaciformes constituyen uno de los órdenes de aves más amenazados, y el tráfico ilegal de fauna silvestre es una de sus principales amenazas. Esta amenaza, sumada a la existencia de miles de loros decomisados procedentes del comercio, plantea una mezcla de desafíos y oportunidades. Lamentablemente, la liberación de fauna procedente del comercio puede ser técnicamente difícil, ya que muchos individuos carecen de las destrezas básicas necesarias para sobrevivir en la naturaleza. Además, la mayoría de las liberaciones documentadas de loros decomisados han tenido tasas de éxito relativamente bajas, lo que sugiere la necesidad de técnicas de liberación innovadoras. El entrenamiento de vuelo libre fue desarrollado por dueños de loros para hacer volar al aire libre a loros criados a mano. En este estudio empleamos el entrenamiento de vuelo libre para criar y liberar 18 amazonas coroniamarillas (Amazona ochrocephala) en edad de volantón, con el fin de comprobar si dicho entrenamiento puede dotar a los psitácidos jóvenes de las destrezas necesarias para sobrevivir en la naturaleza. También recurrimos a una intensa participación comunitaria para fomentar el apoyo local. Tras la liberación, el 100% de las aves utilizó los comederos del proyecto, el 100% mostró buena cohesión de bandada y el 94% mostró buena fidelidad al sitio. Al mes de la liberación, el 94% de las aves seguía regresando a los comederos, con un 89% a los tres meses y un 72% al año. Dos aves fueron recapturadas y se desconoce el destino final de otras cuatro. Los depredadores eran escasos y no se presenciaron ataques ni episodios de depredación, pero las aves mostraron reacciones apropiadas ante los depredadores y no hubo evidencia directa de depredación. La divulgación comunitaria también tuvo éxito, ya que la información aportada por la población local ayudó a recuperar dos aves y a reducir las interacciones negativas con los vecinos. Esta investigación se suma al cuerpo de evidencia de que los loros jóvenes entrenados con técnicas de vuelo libre presentan alta fidelidad al sitio, cohesión grupal y tasas de supervivencia. Ello sugiere que el entrenamiento de vuelo libre es eficaz para reintroducir loros jóvenes, en especial cuando se busca establecer bandadas núcleo en nuevos sitios de liberación.

Palabras clave: criados en cautividad; criados a mano; Psittaciformes; rehabilitación; reintroducción.

Introducción

La Tierra atraviesa actualmente una crisis global de biodiversidad que exige no solo la conservación de hábitats y especies, sino también una restauración ecológica activa. Uno de los factores que contribuyen a esta pérdida global de biodiversidad es la captura de animales para el tráfico ilegal de fauna silvestre (Morton et al. 2021; Romero-Vidal et al. 2025). Los Psittaciformes (los loros y sus parientes) constituyen uno de los órdenes de aves más amenazados (Olah et al. 2016), con más del 25% de sus 421 especies en peligro de extinción (UICN 2025). Incluso en el caso de especies comunes, las investigaciones sugieren que la mayoría de las poblaciones estudiadas están en declive (Berkunsky et al. 2017). Además, los loros suelen verse amenazados por el tráfico ilegal de fauna silvestre, y cada año decenas de miles son entregados voluntariamente o decomisados (Ambrogi et al. 2026; Buxton y Saulnier 2020; UICN 2025; Mendoza et al. 2022; Olah et al. 2016). Este alto nivel de amenaza, unido a la sobreabundancia de aves decomisadas, plantea una mezcla de desafíos y oportunidades de conservación. Los loros procedentes del comercio de fauna suelen ser recibidos por organismos gubernamentales encargados de su cuidado o reubicación. Aunque a menudo se recomienda la eutanasia para los animales decomisados (CITES 2010; Snyder et al. 2000), la eutanasia de animales sanos es en ocasiones ilegal y rara vez se considera deseable, debido al riesgo de generar una mala imagen pública y a la pérdida de oportunidades para restaurar ecosistemas empobrecidos (UICN 2019; Julien et al. 2010; Zhou et al. 2016). Sin embargo, en lugares donde se decomisan miles de loros cada año, los organismos gubernamentales y los centros privados de rescate y rehabilitación son incapaces de atender eficazmente el flujo constante de animales, ya que deben dejar de recibirlos o corren el riesgo de verse desbordados desde el punto de vista logístico o económico (Rivera et al. 2021; Donald J. Brightsmith, observación personal). En consecuencia, la liberación de loros decomisados, cuando se hace de forma responsable, puede ser una situación en la que todos ganan: se establecen nuevas poblaciones de especies traficadas y, al mismo tiempo, los centros de rehabilitación liberan espacio para acoger nuevos individuos decomisados.

Lamentablemente, la liberación de animales cautivos —en especial de individuos procedentes del comercio de fauna— puede ser muy difícil (Buxton y Saulnier 2020; Cheyne 2009; Edwards et al. 2021). Muchos animales criados en cautividad, y especialmente los loros, carecen de las destrezas básicas necesarias para sobrevivir en la naturaleza, como el reconocimiento de depredadores, las habilidades de vuelo, la capacidad de formar bandadas, la cohesión grupal y la navegación por el paisaje (Brightsmith et al. 2005; Franzone et al. 2022; Snyder et al. 1994; White et al. 2005). Los loros cautivos liberados también pueden acercarse a las personas, lo que puede dar lugar a altas tasas de captura o mortalidad (Evangelista-Fraga et al. 2023; Lopes et al. 2018). Estos problemas suelen traducirse en bajas tasas de supervivencia y dificultan el establecimiento de nuevas poblaciones de las especies liberadas (White et al. 2021).

Los métodos empleados en la rehabilitación y liberación de animales decomisados varían enormemente entre proyectos e incluyen el acogimiento de polluelos por adultos, la simple liberación dura, el mantenimiento de los individuos durante meses con coespecíficos seguido de una liberación blanda, el entrenamiento intensivo para desarrollar el vuelo, el forrajeo, el reconocimiento de depredadores y muchas otras variantes (Bedolla 2024; Buxton 2024; Buxton y Saulnier 2020; Estrada 2014; Rivera et al. 2021; Vigo-Trauco et al. 2021; Zimmerman 2007). Sin embargo, hay pocas liberaciones bien documentadas de loros procedentes del comercio ilegal (Massie et al. 2025), y la mayoría de las que se han reportado han tenido tasas de éxito relativamente bajas (Evangelista-Fraga et al. 2023; Lopes et al. 2018; Snyder et al. 2000), aunque véase Sanz y Grajal (1998). De hecho, el campo de la liberación de loros en su conjunto sigue enfrentando desafíos sustanciales, ya que las traslocaciones con fines de conservación continúan viéndose obstaculizadas por problemas persistentes como la depredación, la limitada fidelidad al sitio y las dificultades para mantener la cohesión social (Brightsmith et al. 2005; Purchase et al. 2024; Tailor et al. 2026; White et al. 2012, 2021). Estos hallazgos sugieren que se necesitan formas nuevas e innovadoras de devolver animales cautivos a la naturaleza.

El entrenamiento de vuelo libre es un método desarrollado por dueños de loros como una manera de enseñar a volar al aire libre a loros criados a mano (Biro 2000; Moser 2004; Woodman et al. 2021). Se anima a las aves a volar de punto a punto en un entorno controlado y, de forma gradual, se las traslada al exterior y se les concede mayor libertad hasta que son capaces de permanecer en la naturaleza por sí solas (Woodman et al. 2021). Investigaciones previas han mostrado que casi todos los más de 40 loros jóvenes criados con este método desarrollaron un amplio repertorio de destrezas esenciales para la supervivencia, entre ellas el vuelo, la formación de bandadas, la cohesión grupal, el reconocimiento de depredadores, la evitación de depredadores y la navegación por el paisaje (Brightsmith et al. 2024; Woodman et al. 2021). Los resultados del único estudio previo que utilizó técnicas de vuelo libre para una liberación con fines de conservación fueron muy prometedores: se liberaron seis guacamayos azuliamarillos (Ara ararauna) dentro de su área de distribución histórica en Brasil; el 100% mostró buena formación de bandadas, fidelidad al sitio y cohesión grupal; todos evitaron a los depredadores y sobrevivieron más de 3 años, y el 83% evitó la captura por parte de personas (Brightsmith et al. 2024).

En este estudio empleamos el entrenamiento de vuelo libre para criar y liberar una cohorte de 18 amazonas coroniamarillas (Amazona ochrocephala) en edad de volantón que habían sido decomisadas del tráfico ilegal de fauna silvestre en Colombia. El objetivo general fue poner a prueba la idea propuesta por Woodman et al. (2021) y Brightsmith et al. (2024) de que el entrenamiento de vuelo libre puede utilizarse para criar psitácidos que posean todas las destrezas necesarias para sobrevivir en la naturaleza. Otro objetivo fue crear una bandada de loros que permaneciera de forma fiable en el sitio de liberación, para que sirviera de bandada núcleo y facilitara la supervivencia de futuras liberaciones. Planteamos la hipótesis de que las aves criadas con técnicas de vuelo libre tendrían (1) alta supervivencia tras la liberación, (2) alta fidelidad al sitio y no se perderían en el paisaje, (3) alta cohesión grupal, (4) capacidad para evitar eficazmente a los depredadores y (5) capacidad para evitar la captura por parte de la población local.

Métodos

Sitio de estudio

El estudio se llevó a cabo en la Finca El Paraíso y sus alrededores, un complejo de 370 ha de terreno privado en el municipio de Villanueva, Bolívar, Colombia. El sitio se ubica en el límite entre las zonas de vida de Holdridge de bosque seco tropical y bosque muy seco tropical, y abarca aproximadamente entre 115 y 330 m s. n. m. La finca se encuentra contigua al casco urbano de Villanueva (~22 000 habitantes) y está atravesada por dos arroyos estacionales (Arroyo Arena y Arroyo Caribani). El área circundante presenta un mosaico de distintos usos del suelo, incluidas zonas urbanizadas de Villanueva, vivienda rural de baja densidad, potreros para ganado, campos agrícolas (principalmente yuca, maíz, ñame y plátano) y pequeños huertos frutales con papaya, mango, guayaba, coco, mamoncillo (Melicoccus bijugatus), níspero (Manilkara zapota), guanábana (Annona muricata), caimito (Chrysophyllum cainito) y zapote (Pouteria sapota). Los hábitats naturales incluyen bosques secundarios y unos pocos parches aislados de bosque maduro en las cotas más altas. El sitio alberga una variedad de depredadores capaces de capturar a una amazona adulta, entre ellos rapaces (Micrastur semitorquatus, Buteogallus anthracinus y Buteogallus urubitinga) y mamíferos (Leopardus pardalis, Procyon cancrivorus, Galictis vittata y Eira barbara). Perros y gatos también se mantienen con bastante frecuencia en las áreas próximas al sitio de liberación y representan un riesgo para las aves que se acercan a las viviendas.

Antecedentes del estudio

El autor AR realizó el curso de entrenamiento de vuelo libre del autor CB y entrenó a una amazona de compañía con técnicas de vuelo libre en 2020. En 2022, AR adquirió la Finca El Paraíso, fundó la Fundación Loros (FL) y obtuvo de CARDIQUE (la autoridad ambiental regional) un permiso para recibir y rehabilitar loros. Dicho permiso establece que las aves permanecen en cautividad o «semicautividad», término que FL definió operativamente como el regreso regular al sitio de liberación y el uso continuado de estaciones de alimentación suplementaria. En 2023, el autor AR contactó con la CAR (Corporación Autónoma Regional) de Cundinamarca para consultar sobre la posibilidad de recibir loros jóvenes decomisados, y acordó recibir 27 amazonas en estado de polluelo en junio de 2023. El autor CB viajó entonces a Colombia para llevar a cabo el entrenamiento y la liberación de estas aves. Los borradores de los protocolos de liberación fueron elaborados por el autor CB en consulta con AR. Este trabajo se realizó bajo los auspicios de FL, y todas las decisiones sobre los procedimientos y protocolos aplicados a las aves fueron tomadas por AR en nombre de FL. Cabe señalar que FL recibió otros loros para rehabilitación antes y después de junio de 2023, pero no se consideran en este estudio.

Aves y cuidados básicos

Las aves de este estudio fueron 27 amazonas coroniamarillas decomisadas en el extremo occidental del departamento de Cundinamarca (Colombia), dentro del valle del río Magdalena. En esta región, la especie se reporta en aproximadamente el 10–25% de las listas de eBird, lo que indica que es relativamente común y sugiere que las aves pudieron haber sido capturadas localmente (eBird 2026). El lugar del decomiso se encuentra a unos 600 km al sur de nuestra área de liberación, y la distribución de la especie es continua entre ambas localidades, lo que indica la ausencia de barreras geográficas importantes y hace improbable una diferenciación genética sustancial entre las dos áreas (Collar et al. 2020; eBird 2026). Los registros gubernamentales indican que las aves fueron decomisadas en tres grupos distintos (6 de febrero de 2023, 16 aves; 14 de marzo de 2023, grupos de dos y de nueve). Dos de las aves habían sido capturadas unos 15 días antes del decomiso, y las demás habían permanecido en cautividad durante un tiempo desconocido antes del decomiso. En el momento del decomiso, los polluelos eran aún muy jóvenes: todavía no habían abierto los ojos y solo tenían plumón. Las aves fueron alimentadas a mano y mantenidas en cuarentena en la CAR Cundinamarca desde el decomiso hasta el 8 de junio de 2023, cuando la CAR Cundinamarca, en colaboración con CARDIQUE (miembro de la red de amigos de la fauna de CARDIQUE), las trasladó al sitio de liberación. A efectos de este estudio, el 8 de junio se considera el día 0. A su llegada, las aves estaban dóciles y conservaban intactas sus plumas primarias, pero todas tenían una capacidad de vuelo mínima. Con base en su comportamiento y aspecto físico, estimamos que las aves probablemente tenían entre la edad de volantón (alrededor de 8–9 semanas) y la edad de destete (16–20 semanas; material suplementario, Figura S1) (Collar 1997; Forshaw 1989). No mostraban mucho temor hacia las personas, pero tampoco buscaban el contacto humano, lo que sugiere que habían estado cerca de personas, pero que no habían sido manipuladas con frecuencia. A su llegada, las aves eran capaces de comer frutas y semillas por sí solas y parecían cómodas al ser alimentadas con papilla de cría a mano. A todas las aves se les colocó un collar de cable de acero inoxidable recubierto de vinilo (49 hilos, resistencia de 400 lb) fijado con un casquillo metálico, con una placa metálica numerada de forma única (placa redonda para mascotas de 1 pulgada de diámetro, de aluminio anodizado verde con letras blancas, fabricada por Providence Engraving; Figuras S2 y S3). Cada placa tenía un número único en una cara y, en la otra, la sigla FL y un número de teléfono.

Durante todo su tiempo en cautividad en FL, las aves se alimentaban habitualmente dos veces al día. Por la mañana se les daba papilla de cría a mano de la marca Psittacus mezclada con jugo fresco de mango (proporción de polvo a jugo de aproximadamente 1:2 o 1:3). Las aves solo recibían papilla de cría a mano durante el entrenamiento. Cuando participaban en el entrenamiento volando entre perchas, se las recompensaba con un chorro de papilla administrado con una jeringa de 50 cc provista de una cánula metálica. La papilla se colocaba en su boca para que las aves la tragaran (no se administraba directamente al buche mediante sonda). Durante las sesiones diarias de entrenamiento, la alimentación a mano terminaba cuando las aves perdían el interés en el entrenamiento o cuando su buche se llenaba visiblemente hasta acercarse a su capacidad.

La mayoría de las tardes se ofrecía a las aves una mezcla de frutas y semillas picadas que normalmente incluía de 3 a 5 ítems. Los más habituales eran mango, guayaba, papaya y semillas de girasol. Otros ítems ofrecidos con menor frecuencia incluían pimentón (Capsicum annuum), níspero (Manilkara zapota), tamarindo (Tamarindus indica), bananos pequeños (probablemente Musa AA «Lady Finger»), carambola (Averrhoa carambola) y frutos silvestres como corozo (Bactris guineensis), uvito (Cordia alba) y guásimo (Guazuma ulmifolia). La alimentación se ofrecía normalmente entre el mediodía y las 14:00, y solo estaba disponible para las aves durante aproximadamente 1–2 horas, tras lo cual se retiraba. Retirar el alimento por la tarde aseguraba que las aves no pudieran comer a primera hora de la mañana antes del entrenamiento y garantizaba que estuvieran motivadas por la comida durante las sesiones matutinas. Algunos días se omitía la alimentación de la tarde por razones logísticas o para asegurar que las aves estuvieran muy motivadas por la comida en sesiones de entrenamiento importantes del día siguiente.

Las aves se mantenían en un aviario circular de retención (4 m de diámetro y 2,5 m de altura) y cada mañana se capturaban con redes de mango corto, se colocaban en transportadoras y se trasladaban a un aviario de entrenamiento para las sesiones. Tras el entrenamiento, se devolvían al aviario de retención, donde pasaban la tarde y la noche.

Evaluación previa a la liberación

Mientras estuvieron en cuarentena en el CAV (Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre) de Tocaima (CAR Cundinamarca), las aves se sometieron a una evaluación sanitaria integral que incluyó dos rondas de exámenes coprológicos (muestras agrupadas examinadas con lugol parasitológico y solución salina), exámenes físicos externos completos que valoraban el estado del plumaje, las mucosas, la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria, la temperatura y la condición corporal, así como mediciones morfométricas y evaluaciones nutricionales para hacer seguimiento de la ganancia de peso y la adaptación a la dieta. A su llegada a FL, la Dra. Ana Ariza realizó evaluaciones adicionales. El análisis coprológico no encontró evidencia de parásitos gastrointestinales, y los exámenes físicos mostraron que las aves se encontraban, en general, en buen estado de salud. Sin embargo, dos de las aves tenían la mandíbula superior gravemente dañada y se consideraron permanentemente no liberables. Otras dos aves tenían las plumas primarias dañadas y se consideraron no liberables a corto plazo. Durante el entrenamiento de vuelo, otras cinco aves se clasificaron como voladoras débiles que no se consideraron listas para la liberación durante este estudio, de modo que solo 18 de las 27 aves resultaron aptas para la primera liberación. Tanto las dos aves con plumas dañadas como las cinco voladoras débiles fueron liberadas entre 2 y 13 meses después, pero estas aves y sus liberaciones no se consideran más adelante en este artículo.

Métodos de entrenamiento

El enfoque de entrenamiento de vuelo libre empleado aquí se basa en los principios y técnicas del desarrollo conductual guiado o aprendizaje guiado por humanos, en el sentido de Woodman et al. (2021). Este método se utiliza en todo el mundo para entrenar a loros de compañía a volar en una amplia variedad de entornos complejos, y se ha empleado para liberar guacamayos azuliamarillos en Brasil (Brightsmith et al. 2024). En este estudio entrenamos a las aves destinadas a liberación con menos manipulación humana que la utilizada con aves de compañía, y aumentamos su contacto con los demás candidatos a liberación. Esta menor socialización con humanos buscaba fomentar que fueran asilvestradas e independientes a partir de la etapa de destete. De este modo, nuestros candidatos a liberación se criaron para una liberación permanente, con el fin de ayudar a crear un núcleo de aves que restableciera una población silvestre en el sitio. El plan era entrenar a las aves desde el 1 hasta el 26 de junio (cuando el autor CB debía regresar a su país). Sin embargo, las aves no llegaron hasta el 8 de junio, por lo que la duración total del entrenamiento se redujo en aproximadamente una semana.

El primer aviario de entrenamiento medía 15 m de largo × 3 m de ancho × 2,5 m de alto. El día 2, el autor CB comenzó a entrenar a las aves. Las aves se entrenaban una vez al día, por la mañana (~08:00–12:00). Para animarlas a volar de punto a punto, colocábamos a cada ave en una percha y hacíamos que recorriera caminando toda su longitud para recibir la papilla de cría a mano. Después se colocaban dos perchas separadas aproximadamente 1 m dentro del aviario, y cuando las aves volaban de una percha a la otra se las recompensaba con papilla de cría a mano como forma de refuerzo positivo. La distancia entre perchas se aumentó de forma incremental —1 m, 2 m, 3 m, 6 m y 15 m— a medida que las aves mejoraban. Al final del día 5, 20 de las 27 aves eran capaces de completar los vuelos entre perchas separadas 15 m (enlace de video disponible en el material suplementario). Se animaba a las aves a volar entre perchas hasta que perdían el interés o su buche se abultaba visiblemente acercándose a su capacidad. Durante las primeras sesiones de entrenamiento (días 3–6) las aves se entrenaron individualmente, pero a partir de entonces la mayor parte del entrenamiento se realizó en grupos de 2 a 10 aves.

El día 13, las amazonas se trasladaron al aviario de liberación situado en el sitio de liberación, cerca del fondo de la reserva. El aviario de liberación medía 12 m de largo × 3 m de ancho × 2,5 m de alto. Mientras estaban en este aviario, las aves se alimentaban en comederos de plataforma colgante del mismo diseño que el que finalmente se usó tras la liberación. En este punto, las frutas se daban enteras a las aves para asegurar que fueran capaces de procesar frutos enteros. Comenzamos a entrenar a las aves fuera del aviario el día 14. Se colocaron perchas a aproximadamente 2 m, 4 m y 15 m de la parte trasera del aviario. Las aves se sacaban de una en una y se las animaba a volar desde el aviario hasta las perchas situadas a 2 m y 4 m (y luego de regreso al aviario al finalizar el entrenamiento). Durante la segunda sesión de ese día, las aves se entrenaron en pequeños grupos de hasta cuatro individuos y se las animó a volar a las perchas situadas a 2 m, 4 m y 15 m del aviario (y a regresar al aviario al finalizar). Tres aves no regresaron al aviario al final del entrenamiento y pasaron la noche en los árboles alrededor del aviario de liberación, pero bajaron por sí solas y se sumaron a la sesión de entrenamiento a la mañana siguiente. En cada uno de los dos días siguientes realizamos una única sesión de entrenamiento en la que las aves volaban desde el aviario hasta perchas situadas hasta a 15 m. La segunda noche, solo un ave no regresó al aviario y pasó la noche fuera, pero también durmió cerca del aviario y se unió a las demás aves a la mañana siguiente.

El día 17 se instalaron dos comederos de plataforma colgante a 2 m y a 40 m de la parte trasera del aviario. Los comederos —plataformas colgantes cuadradas iguales a las utilizadas dentro del aviario previo a la liberación— se colgaron de ramas de árboles a ~2 m y ~8 m sobre el suelo. A continuación se abrió el aviario de liberación y se permitió a las aves salir volando a alimentarse. Algunas aves que no salieron del aviario por sí solas fueron recogidas con la mano y colocadas en la estación de alimentación situada a 2 m del aviario. Durante el día, ninguna de las aves voló más de 50–100 m del aviario y las estaciones de alimentación. A última hora de la tarde, unas pocas aves (~5) regresaron al aviario, donde pasaron la noche, y las demás durmieron en los árboles cercanos al aviario de liberación y a los comederos.

El día 18 (26 de junio de 2023), las aves restantes fueron liberadas del aviario, se cerró la puerta y ninguna ave fue devuelta al aviario. En el resto del artículo, el 26 de junio se considera la fecha de liberación de estas aves. En el momento de la liberación era plena temporada de fructificación del mango, y había al menos 10 grandes árboles de mango con fruta en un radio de 500 m del aviario de liberación. Dado que las aves estaban entrenadas para consumir mangos, esto proporcionó un suministro de alimento muy abundante en el área inmediatamente circundante al sitio de liberación.

Durante el entrenamiento, las interacciones con personas fueron mínimas, más allá de la administración de la papilla de cría a mano como forma de refuerzo positivo por volar entre perchas. Las personas solo tocaban a las aves para capturarlas y meterlas en las transportadoras al moverlas entre jaulas y, a medida que avanzaba el estudio, resultaba cada vez más difícil capturarlas para el traslado. Durante el entrenamiento, si las aves intentaban posarse sobre los entrenadores, estos las apartaban o las disuadían de otro modo. Cuando las aves reñían entre sí cerca del entrenador, este las espantaba con un leve manotazo para interrumpir la interacción. Sin embargo, no se realizó ningún entrenamiento específico de aversión a humanos, a diferencia de Franzone et al. (2022).

Seguimiento posterior a la liberación

Desde el día de la liberación y hasta la actualidad (marzo de 2025), el personal del proyecto ha suministrado alimento en las dos plataformas de alimentación utilizadas durante la liberación (Figura S4). El alimento consiste en una mezcla de frutas y semillas picadas que sigue aproximadamente la misma composición que la ofrecida antes de la liberación, pero con alimentos adicionales como jobo (Spondias mombin), ciruelo (S. purpurea), guayuyo (Muntingia calabura), matarratón (Gliricidia sepium), aromo (Acacia farnesiana) y garbanzos (Cicer arietinum) ligeramente cocidos, aportados como fuente proteica suplementaria. En los primeros días tras la liberación, las frutas se daban enteras, pero las aves dejaban caer grandes cantidades de fruta y algunas bajaban luego al suelo para comer los frutos caídos. Tras observar este comportamiento, el personal del proyecto pasó a ofrecer solo frutas picadas (para reducir el porcentaje de alimento desperdiciado) y retiraba la fruta del suelo después de que las aves se alimentaran, con el fin de eliminar el incentivo de bajar al suelo. Esta técnica tuvo éxito y, desde entonces, no se ha vuelto a ver a las aves bajar al suelo.

Del 27 de junio al 4 de octubre de 2023, los técnicos de campo registraron qué aves se observaban acudiendo a los comederos. Es probable que estos conteos diarios no fueran exhaustivos y subestimaran el número total de aves. El autor DJB realizó un único conteo matutino en los comederos en mayo de 2024, y un guía de aves local fotografió de forma exhaustiva todas las aves y sus placas numeradas a medida que acudían a los comederos, del 3 al 5 de julio de 2024. Las aves no se siguieron ni rastrearon de forma sistemática, y el forrajeo sobre frutos silvestres solo se registró de manera anecdótica. Las interacciones entre las aves y posibles depredadores y observadores humanos no se monitorearon de forma sistemática, pero los miembros del equipo de campo fueron entrevistados sobre estos temas durante la redacción (unos 20 meses después de la liberación). Estimamos la supervivencia posterior a la liberación y los intervalos de confianza (IC) del 95% mediante estimadores producto-límite de Kaplan-Meier para uno, tres y doce meses tras la liberación, utilizando JMP Pro 19.0.1.

Divulgación comunitaria

La participación de la comunidad fue un componente crítico de este proyecto. Involucramos a la comunidad con el objetivo de ayudar a los loros liberados a sobrevivir en este paisaje habitado y fuertemente modificado por el ser humano. La meta era generar conciencia local, reducir las amenazas antropogénicas, fomentar la corresponsabilidad territorial y cultivar un apoyo a la conservación a largo plazo entre la población local y otros actores de Villanueva y del radio de 10 km alrededor del sitio de liberación.

Trabajo con agricultores y escuelas locales

En los meses previos a la liberación, FL estableció una alianza con unos 70 agricultores locales que habían cultivado las tierras de la reserva antes de que fueran adquiridas por el autor AR. A cada agricultor se le otorgó el uso exclusivo de ~1 ha de terreno en «comodato» (un término colombiano para un tipo de cesión de uso) para el cultivo de yuca en la reserva, cerca del sitio de liberación. Cada agricultor podía usar la tierra y conservar o vender las cosechas que produjera, pero sin talar la cobertura de bosque nativo. También se les informó sobre los loros y se les pidió que estuvieran atentos a la presencia de personas ajenas en la propiedad o a problemas con los loros.

Actividades de divulgación

Desde unas 10 semanas antes de la liberación y hasta la actualidad, FL implementó una campaña de divulgación digital altamente segmentada y georreferenciada, mediante anuncios pagados en Facebook e Instagram. Diseñadas y ejecutadas por una especialista en marketing digital y por el autor AR, estas campañas se dirigieron a personas que vivían en un radio de 10 km del sitio de liberación, y cada anuncio abordaba un tema o enfoque ligeramente distinto sobre la liberación de loros. Los temas incluyeron los siguientes:

  • Empatía materna: el contenido enmarcaba el trauma que experimentan las loras madre cuando se extraen los polluelos de sus nidos, en términos comparables a la maternidad humana, suscitando identificación emocional y reflexión ética (ejemplo: instagram.com/p/CrMQv7UOkav).
  • Legislación ambiental: se difundieron materiales educativos que destacaban las leyes colombianas de fauna silvestre, con énfasis en la ilegalidad y las consecuencias ecológicas de capturar y comerciar psitácidos (ejemplo: instagram.com/p/CsWUZ1ILkfd).
  • Educación infantil y juvenil: narrativas dirigidas a públicos en edad escolar, con el fin de fomentar actitudes proconservación en las futuras generaciones (ejemplo: instagram.com/p/Cs7isfKuP83).
  • La liberación como hito local: los mensajes presentaban el evento de liberación como una fuente de orgullo local y de responsabilidad ecológica colectiva (ejemplo: instagram.com/p/Ctfj0YiOXyF).

Aproximadamente tres semanas antes de la liberación se realizó un evento público de divulgación con ~250 estudiantes locales en la plaza central de Villanueva, que ofreció interacción directa con la comunidad, materiales educativos visuales, mercancía promocional gratuita y narración oral. Estas interacciones cara a cara complementaron las campañas digitales, ayudando a contextualizar la razón de ser del proyecto para públicos no digitales y generando entusiasmo en torno a la inminente liberación.

En una ventana de cinco días antes y después de la liberación, FL llevó a cabo actividades mediáticas adicionales, incluidos segmentos programados en cadenas de televisión nacionales y regionales. Estas apariciones se reforzaron con anuncios adicionales en redes sociales segmentados geográficamente de forma exclusiva para Villanueva. Estos anuncios dirigidos se diseñaron para afianzar el mensaje dentro de la zona aledaña al sitio de liberación.

El día de la liberación (26 de junio de 2023), FL organizó un evento in situ a unos 500 m del aviario de liberación, al que invitó a actores clave como representantes del gobierno local, personal militar, agricultores, educadores y familias rurales. Este encuentro buscaba crear un sentido de apropiación comunitaria de la bandada liberada. Al reunir a todos los niveles de la sociedad, esta actividad sirvió para reforzar socialmente la aceptación del proyecto y fomentar una mentalidad de apoyo y no interferencia.

En los meses posteriores a la liberación (y de forma continua hasta hoy), FL ha mantenido una comunicación constante con la comunidad situada en el radio de 10 km del sitio de liberación, a través de grupos de Instagram, Facebook y WhatsApp que facilitan actualizaciones comunitarias microsegmentadas sobre las actividades de los loros. Dado que estas plataformas facilitan enormemente la comunicación bidireccional, estas actualizaciones periódicas mantienen el proyecto presente en la mente de la población local y la animan a aportar información sobre las aves. En los 10 meses posteriores a la liberación, FL también visitó dos escuelas locales de Villanueva y habló directamente con unos 100 estudiantes.

Resultados

Tras la liberación, las 18 aves utilizaron los comederos junto al aviario y todas menos una (94%) mostraron buena fidelidad al sitio y permanecieron en el área alrededor del sitio de liberación. Todas las aves (100%) mostraron muy buena cohesión de bandada. Al mes de la liberación, el 94% de las aves seguía regresando con regularidad a los comederos del sitio de liberación. A los tres meses esta cifra era del 89% y, al año, el 72% seguía regresando a los comederos (Figura 1). La divulgación comunitaria también tuvo éxito, ya que la población local informaba con regularidad sobre las aves y avisó al personal del proyecto en tres ocasiones acerca de problemas importantes que afectaban a las aves liberadas.

Curva de supervivencia de Kaplan-Meier de 18 amazonas coroniamarillas según el día posterior a la liberación: la estimación parte de 1,00 y desciende de forma escalonada hasta estabilizarse en 0,72 hacia los 110 días.
Figura 1. Estimaciones acumuladas de supervivencia de Kaplan-Meier para 18 amazonas coroniamarillas que seguían regresando a los comederos en la Fundación Loros (FL), Villanueva, Colombia, según el día posterior a la liberación. La liberación se realizó el 26 de junio de 2023 (día 0 en el gráfico).

Supervivencia

De las 18 amazonas coroniamarillas jóvenes liberadas, cinco aves se perdieron o fueron capturadas durante el primer año tras la liberación, lo que sitúa la supervivencia acumulada global del primer año en el 72% (IC: 48–88%). Las estimaciones de supervivencia a uno y tres meses fueron del 94% (IC: 69–99%) y del 89% (IC: 65–97%), respectivamente. El ave n.º 32 abandonó aparentemente el sitio de liberación hacia el día ±2 o 3 tras la liberación y comenzó a pasar tiempo cerca de una vivienda situada a aproximadamente 1 km del sitio. El día 5 tras la liberación fue recapturada por el personal del proyecto, llevada de regreso al sitio de liberación y reintegrada de inmediato al grupo. Se reintegró con éxito, pero se la vio por última vez 77 días después de la liberación y se desconoce su destino. Un ave (n.º 49) fue vista por última vez 23 días después de la liberación. Antes de desaparecer, esta era el ave con mayor tendencia a acercarse a las personas y a menudo intentaba posarse sobre el entrenador durante el entrenamiento (en lugar de la percha, como hacían todas las demás aves). Parece probable que esta ave fuera capturada por la población local, pero no se sabe con certeza. Hacia el día 105 tras la liberación, un ave (n.º 29) fue perseguida y capturada por niños locales en un lugar situado a unos 2 km del sitio de liberación y, gracias al aviso de los vecinos, el ave fue devuelta a la fundación en aproximadamente 24 horas. Lamentablemente, sus captores le habían recortado las plumas de las alas, por lo que no pudo liberarse de inmediato. Otros dos individuos desaparecieron aparentemente entre los días 100 y 137 tras la liberación, y se desconoce su destino.

Fidelidad al sitio y cohesión de bandada

Con esta liberación alcanzamos nuestro objetivo de establecer una bandada de loros que permaneciera de forma fiable en el sitio de liberación. En los primeros 100 días tras la liberación, se contaron aves en los comederos en 100 ocasiones, repartidas en 95 días distintos. La mayoría de los días, el alto nivel de cohesión grupal era sumamente evidente, ya que la gran mayoría de las aves se desplazaban como una única bandada grande, llegando y partiendo juntas del área de comederos (Figura S5). Esto respaldó nuestra hipótesis de que las aves entrenadas con técnicas de vuelo libre presentan alta cohesión de bandada. El número de aves identificadas individualmente en cada conteo en los comederos promedió 12,3 ± 3,0, lo que representa alrededor del 72% ± 20% de todas las aves que se sabía que estaban vivas durante los conteos (Figura S6). Dado que no se registraron los conteos totales ni el número de aves no identificadas, sin duda el tamaño de los grupos fue mayor que el reportado aquí.

Solo un ave (n.º 32) mostró una dispersión no deseada desde el sitio de liberación en los primeros días tras la liberación. Como se describió antes, se acercó a una vivienda situada a unos 1 km del sitio y fue recapturada por el personal del proyecto y reintegrada al grupo, donde permaneció al menos otros 70 días. Todas las demás aves se observaron alimentándose en los comederos el día de la liberación y, de nuevo, dentro de los primeros tres días posteriores. En los días 3, 4 y 7, tres individuos distintos abandonaron aparentemente las áreas de comederos durante un periodo de 3 a 4 días, pero todos regresaron a los comederos tras su ausencia. Este patrón de ausencias de los comederos se repitió con la mayoría de las aves durante los primeros 100 días tras la liberación: en 38 ocasiones, algún individuo no se registró en los conteos durante tres o más días consecutivos antes de regresar. Estos periodos promediaron 4,9 ± 2,8 días y duraron de 3 a 14 días. Estas ausencias se registraron en 16 de los 18 individuos liberados y fueron mucho más frecuentes durante los primeros 30 días (N = 24) que entre los días 31 y 100 (N = 14). Estos hallazgos respaldan nuestra hipótesis de que las aves entrenadas con técnicas de vuelo libre mostrarían alta fidelidad al sitio de liberación y capacidades de navegación por el paisaje suficientes para regresar a él.

Alimentación

No se realizaron observaciones sistemáticas de la alimentación, pero los reportes del personal y las observaciones del autor AR sugirieron que, en un plazo de 1–2 meses tras la liberación, las aves empezaron a forrajear de forma más extensa sobre frutos silvestres y a reducir su dependencia de los comederos.

Interacciones con depredadores

Ni el equipo de investigación ni los cuidadores vieron a ningún depredador intentar atacar a los loros liberados, ni antes ni después de la liberación. No obstante, los cuidadores sí han visto rapaces (Micrastur semitorquatus, Buteo albonotatus, Buteogallus anthracinus y B. urubitinga) volando cerca de las aves en el área de liberación. Cuando las aves detectan a estas rapaces, se han observado dos reacciones distintas: (1) una o más aves emiten llamadas de alarma y todo el grupo alza el vuelo y se desplaza como una única bandada, o (2) todo el grupo enmudece y se traslada al interior de los árboles, presumiblemente para evitar ser detectado. Este comportamiento se ha observado tanto cuando algunas aves estaban en las estaciones de alimentación suplementaria como en otras ocasiones en que todas estaban posadas en los árboles. Los cuidadores también han visto a las aves reaccionar ante la presencia de tairas (Eira barbara). En una ocasión, tres tairas estaban comiendo mangos en un árbol grande cerca del sitio de liberación. Cuando esto ocurrió, los loros volaron en grupo y se posaron en un árbol situado a unos 150 m que tenía una vista despejada del árbol donde se alimentaban las tairas.

Interacciones con personas

Inmediatamente después de la liberación, las aves mostraron poco temor a los humanos, y los observadores en la estación de alimentación podían acercarse a 2 m o menos. Sin embargo, nunca se ha visto a ninguna de las aves intentar posarse sobre personas tras la liberación. Como se describió antes, dos aves fueron capturadas por personas (una por el personal del proyecto y otra acorralada por niños) y sospechamos que al menos una más pudo haber sido capturada. Las aves se volvieron más cautelosas con las personas con el tiempo. Hacia los dos meses tras la liberación, las aves empezaron a alzar el vuelo rápidamente cuando observadores situados a 5–10 m se movían con brusquedad o cuando algún observador se acercaba a menos de 3 m. No obstante, las aves nunca han mostrado temor hacia el cuidador local que las ha alimentado a diario desde su llegada. No se posan sobre él, y él no las toca, pero las aves se posan en los comederos a solo unos centímetros de sus manos mientras él los llena.

Alrededor de dos meses después de la liberación, una familia de clase media que vivía cerca empezó a sacar sandía para las aves, que bajaban al suelo a comerla. El personal del proyecto habló con la familia, que dejó de alimentarlas, y no se perdió ninguna ave durante ese tiempo. No tenemos conocimiento de ningún otro caso en que la población local haya alimentado a las aves de este estudio.

Divulgación comunitaria

Como se mencionó antes, los residentes locales informaron al personal del proyecto en tres ocasiones sobre problemas importantes que afectaban a las aves liberadas: el ave n.º 32 que visitaba una vivienda local, el ave n.º 29 capturada por niños locales y la población local que alimentaba con sandía a la bandada liberada. Los reportes sobre aves concretas permitieron al personal del proyecto recuperar a las aves en cuestión, y el aviso sobre la alimentación permitió al personal acercarse a esas personas y convencerlas de que dejaran de alimentarlas.

Los 19 anuncios en Facebook e Instagram costaron en total 755 USD y han acumulado alrededor de 1,1 millones de visualizaciones totales, con un alcance de entre 4000 y 59 000 personas por anuncio. La página de Facebook de FL tiene actualmente ~7000 seguidores y la de Instagram ~31 000, de los cuales estimamos que al menos 700 se encuentran dentro de un radio de 10 km del sitio de liberación. Sospechamos que estos 700 residentes, concentrados en un área tan pequeña, constituyen un excelente sistema de vigilancia que ha ayudado a las aves liberadas no solo en las tres ocasiones mencionadas, sino de innumerables otras formas difíciles de cuantificar.

La alianza con los 70 agricultores locales probablemente aportó diversos beneficios al proyecto. Aunque no tenemos constancia de casos concretos en que los agricultores disuadieran a personas ajenas de entrar, sabemos que no hubo intrusiones en el sitio y no tenemos evidencia de que se cazaran furtivamente aves en la reserva. Sospechamos que la presencia de los agricultores por toda la propiedad actuó como una fuerza de seguridad de facto que disuadió el acceso no autorizado y, con ello, redujo las probabilidades de caza furtiva en el sitio de liberación. Permitir que los agricultores siguieran beneficiándose del trabajo de la tierra también los mantuvo como aliados. Sospechamos que, si hubiéramos desplazado a los agricultores, habríamos generado hostilidad y muchos de ellos y sus allegados podrían haberse convertido en posibles cazadores furtivos o haber perjudicado al proyecto de otras maneras.

Discusión

Nuestras altas tasas de supervivencia, cohesión de bandada y fidelidad al sitio respaldan la idea propuesta por estudios previos de que el entrenamiento de vuelo libre puede ser una herramienta eficaz para criar y liberar psitácidos en la naturaleza (Brightsmith et al. 2024; Woodman et al. 2021).

Supervivencia

Nuestro hallazgo de que el 72% de las aves liberadas seguía vivo y regresaba con regularidad al sitio de liberación, además de alentador, resulta aún más notable porque se trató de una verdadera reintroducción, sin una población establecida de loros en el sitio. Además, el área de liberación incluía una mezcla de zonas urbanas y rurales habitadas, donde las aves podían entrar fácilmente en contacto con humanos y amenazas antropogénicas.

Nuestra tasa de supervivencia se compara muy favorablemente con estudios previos de liberación de loros. En su exhaustiva revisión de liberaciones de loros, White et al. (2012) definieron el éxito como una supervivencia >50% en el primer año, pero solo 30 de las 47 liberaciones revisadas (64%) alcanzaron ese umbral. Nuestros resultados también se comparan favorablemente con liberaciones recientes de alto perfil de guacamayos de Spix (Cyanopsitta spixii) y amazonas puertorriqueñas (Amazona vittata), cuyo éxito al cabo de un año osciló entre el 40% y el 70% (Purchase et al. 2024; White et al. 2021).

Las liberaciones de aves de edades mixtas decomisadas del comercio ilegal en Brasil mostraron una supervivencia mucho menor (~35–50% confirmadas vivas alrededor de un año después de la liberación) que nuestra liberación de aves jóvenes (Evangelista-Fraga et al. 2023; Lopes et al. 2018). En esos casos, algunas aves fueron capturadas por la población local, unas pocas se confirmaron como presas de depredadores y muchas simplemente desaparecieron.

Una liberación de amazonas que registró tasas de supervivencia más altas que la nuestra fue la de 12 cotorras margariteñas (A. barbadensis) liberadas en la isla de Margarita, donde se confirmó la supervivencia del 83% durante el primer año (Sanz y Grajal 1998). Sin embargo, en Margarita existía una población silvestre establecida y el comportamiento de las aves liberadas fue muy diferente: presentaron baja cohesión de bandada y fidelidad al sitio y, en cambio, su supervivencia se vio aparentemente facilitada por una rápida integración en grupos de aves silvestres.

Afortunadamente, ninguna de las aves mostró signos de enfermedad transmisible antes, durante o después de las liberaciones. El tiempo en cuarentena (86–122 días) y los controles sanitarios realizados por la CAR Cundinamarca fueron suficientes para garantizar que las aves estuvieran sanas antes de su llegada y cumplieron los requisitos legales nacionales. No obstante, una variedad de enfermedades transmisibles puede propagarse entre loros (Gonçalves Silva et al. 2020; Romero-Vidal et al. 2024), las cuales también pueden contagiarse a poblaciones silvestres (Vaz et al. 2021). Por ello, el tamizaje sanitario y la vigilancia general de la salud son importantes para reducir la probabilidad de propagar tales enfermedades transmisibles de las poblaciones cautivas a las silvestres.

Fidelidad al sitio y cohesión de bandada

La dispersión lejos del sitio de liberación ha sido un problema importante para los proyectos de liberación de loros. Conduce a un aumento de las tasas de depredación y a otros efectos Allee que impiden que la población liberada crezca y se vuelva autosostenible (White et al. 2021). En consecuencia, cuando se intenta establecer nuevas poblaciones, reducir la dispersión lejos del sitio de liberación es muy importante. La dispersión inmediata desde el sitio de liberación se ha observado en diversas liberaciones y puede estar relacionada con el nivel de temor de las aves cuando se las libera por primera vez, con la falta de atractores sociales y con la incapacidad de navegar de regreso al sitio del que partieron (Brightsmith et al. 2005; Enkerlin y Clinton-Eitniear 1993; Lopes et al. 2018; White et al. 2021). El entrenamiento de vuelo libre se ha propuesto como una forma de reducir estos problemas, al acostumbrar a las aves a volar con calma en bandadas sociales fuertemente cohesionadas y permitirles aprender sobre el paisaje en las áreas circundantes al sitio de liberación antes de su liberación definitiva (Brightsmith et al. 2024; Woodman et al. 2021). Afortunadamente, las altas tasas de supervivencia, fidelidad al sitio y cohesión de bandada de nuestro estudio sugieren que, incluso en su forma abreviada, el entrenamiento de vuelo libre puede ayudar a las aves a desarrollar capacidad de vuelo, capacidad de formar bandadas, vínculos sociales y aptitud de navegación que las mantengan en un grupo cohesionado ligado al área de liberación.

Aunque no se evaluó específicamente en nuestro estudio, el suministro continuado de alimento suplementario probablemente también contribuyó a los altos niveles de fidelidad al sitio. Las aves de nuestro estudio se han observado con frecuencia consumiendo alimentos silvestres, pero muchas todavía regresan a diario a las estaciones de alimentación, y no se sabe con certeza qué porcentaje de sus calorías totales obtienen de fuentes silvestres frente a los comederos. Este hallazgo coincide con trabajos previos que muestran la importancia de mantener cierto nivel de alimentación suplementaria para ayudar a conservar la fidelidad al sitio de liberación y facilitar el seguimiento (Brightsmith et al. 2005; Buxton y Saulnier 2020; White et al. 2012), aunque, para conocer posibles impactos negativos, véanse Robb et al. (2008) y Snyder et al. (1994).

Dado que nuestro objetivo era establecer una bandada núcleo estable en el sitio de liberación, nos complació que las aves siguieran regresando a los comederos casi a diario durante toda la duración del estudio. Esto no solo facilitó liberaciones adicionales, sino que también permitió a las aves liberadas sobrevivir a lo largo de un ciclo fenológico anual de las plantas y observar cómo varía estacionalmente la abundancia natural de alimento. Sin embargo, sospechamos que la alimentación suplementaria seguirá desempeñando un papel importante. Muchas poblaciones de loros plenamente silvestres realizan desplazamientos estacionales de larga distancia o «minimigraciones», presumiblemente para seguir recursos alimentarios distribuidos de forma heterogénea por el paisaje (McReynolds 2012; Renton 2001). No obstante, tanto la fructificación del bosque tropical como esos desplazamientos de gran escala de los loros pueden variar enormemente entre años (Brightsmith et al. 2021; Salinas-Melgoza 2003). Los loros recién liberados carecen del conocimiento cultural de dónde encontrar fuentes de alimento lejanas y de cómo varían esas fuentes entre años. A medida que las aves aprendan gradualmente sobre los cambios plurianuales en los patrones de fructificación de las áreas circundantes, la alimentación suplementaria debería ayudar a evitar que se dispersen por el paisaje, donde los efectos Allee podrían erosionar lentamente la población (White et al. 2021) y reducir sus posibilidades de volverse autosostenible.

El estudio de la fidelidad al sitio se ve muy facilitado por el uso de dispositivos de rastreo (Purchase et al. 2024; Sanz y Grajal 1998; Snyder et al. 1994; White et al. 2021). Sin embargo, en estudios sin dispositivos de rastreo como el nuestro, a menudo es difícil distinguir la dispersión de la mortalidad. Nuestras observaciones sugieren que todos los individuos supervivientes establecieron áreas de actividad estables en torno al sitio de liberación y sus comederos asociados, y que la fidelidad al sitio fue del 100% durante al menos los primeros 23 días, cuando desapareció el primer individuo. Al cabo de un año no teníamos evidencia de que ninguna ave se hubiera dispersado lejos del grupo, lo que sugiere que la fidelidad al sitio en ese momento pudo haber sido tan alta como del 100%. No obstante, faltan cuatro aves que, en teoría, podrían haberse dispersado, lo que sugiere que la fidelidad podría ser tan baja como del 78%. Sin embargo, dada la alta fidelidad al sitio, la elevada atracción social y las comprobadas destrezas de navegación por el paisaje de nuestras aves, asumimos que las cuatro aves no localizadas están muertas o han sido recapturadas, por lo que reportamos una tasa de fidelidad al sitio del 100%.

Con nuestra fidelidad al sitio probablemente en el 100%, nuestro trabajo se compara extremadamente bien con reintroducciones previas de loros del Nuevo Mundo. Las liberaciones de amazonas puertorriqueñas mostraban tradicionalmente una fidelidad al sitio muy baja (<40%), pero, con nuevas liberaciones blandas en sitios con grandes poblaciones cautivas, la fidelidad al sitio ha mejorado al 67% (White et al. 2021). De forma similar, liberaciones recientes de guacamayos de Spix tuvieron una fidelidad al sitio de alrededor del 65% (Purchase et al. 2024). La fidelidad al sitio de nuestro trabajo solo es igualada por el único otro proyecto de liberación que utilizó entrenamiento de vuelo libre para liberar seis guacamayos azuliamarillos en Brasil, donde los seis se asentaron en el área de liberación y han permanecido allí durante casi tres años (Brightsmith et al. 2024; reportes recientes de H. Mendes).

La falta de destrezas de navegación por el paisaje es un problema típico, ya que muchos loros liberados abandonan las áreas de liberación y parecen incapaces de regresar (Brightsmith et al. 2005; Lopes et al. 2018; Purchase et al. 2024). Afortunadamente, parece que pocas de nuestras aves, si es que alguna, tuvieron problemas de navegación. Los datos de nuestros conteos en los comederos sugieren que la mayoría de las aves pudieron pasar varios días lejos del comedero y luego regresar. Esto indica una buena capacidad para navegar por el paisaje, incluso en los primeros 30 días tras la liberación.

Interacciones con depredadores

La presión de depredación aparentemente no era muy alta en el sitio, ya que no se presenciaron ataques sobre las aves ni mientras estaban en jaulas ni después de la liberación. Sin embargo, se sabe que la depredación es un problema importante en las liberaciones de loros, incluidas las de amazonas (White et al. 2005, 2012). Fue alentador que nuestras aves liberadas permanecieran juntas en bandadas cohesionadas y mostraran otras reacciones apropiadas tanto ante depredadores aviares como mamíferos. Estas reacciones observadas, sumadas a la alta supervivencia general de la cohorte, sugieren que las aves no han sufrido los comportamientos de escape inapropiados ni las altas tasas de depredación que han aquejado a algunos proyectos de liberación (Snyder et al. 1994; White et al. 2005). Es notable que estos comportamientos se desarrollaran en nuestras aves mediante el entrenamiento de vuelo libre, pero sin el uso de un entrenamiento específico de aversión a depredadores.

Nuestro hallazgo de que las aves jóvenes criadas en grupo y liberadas mediante técnicas de entrenamiento de vuelo libre pueden desarrollar comportamientos antidepredador eficaces es coherente con los resultados de trabajos previos sobre entrenamiento de vuelo libre (Brightsmith et al. 2024; Woodman et al. 2021). Sin embargo, en los trabajos anteriores las aves jóvenes recibieron semanas de entrenamiento al aire libre, mientras que las de nuestro estudio volaron en pequeños grupos dentro del aviario durante unos siete días y se entrenaron al aire libre solo durante cuatro días antes de la liberación definitiva. Además, en la liberación de seis guacamayos en Brasil, tres aves adultas voladoras participaron en el entrenamiento de vuelo libre y sirvieron de modelo de reconocimiento y respuesta apropiados ante depredadores. Estudios en Puerto Rico que no utilizaron entrenamiento de vuelo libre sugieren que los grandes tamaños de grupo y la presencia de aves cautivas mantenidas en el sitio ayudaron a mejorar la vigilancia y a reducir las tasas de depredación (White et al. 2021). El hecho de que nuestras pérdidas por depredación fueran bastante bajas, aun cuando no había una población silvestre establecida ni aves cautivas en el sitio de liberación, es alentador. Sin embargo, los estudios futuros deberían trabajar con especies más pequeñas y en entornos de mayor presión de depredación para poner a prueba nuestra hipótesis de que el entrenamiento de vuelo libre prepara con éxito a los loros para formar bandadas de forma eficaz y evitar a los depredadores.

Interacciones con personas

Las interacciones directas con personas pueden ser un problema para las liberaciones de loros. Estas interacciones pueden ir desde personas bienintencionadas que alimentan a las aves hasta cazadores furtivos que las capturan para el comercio ilegal. La alimentación de aves liberadas por parte de la población local se ha documentado en nuestro estudio y también en estudios previos (Brightsmith et al. 2005, 2024; Enkerlin y Clinton-Eitniear 1993; R. León, comunicación personal). El impacto de tal alimentación sobre las aves liberadas no se ha estudiado en detalle, pero presumiblemente hace que las aves se sientan más cómodas cerca de las personas, lo que puede traducirse en mayores tasas de recaptura o en mortalidad relacionada con humanos. En liberaciones de amazonas decomisadas del comercio ilegal, las tasas de recaptura confirmadas varían ampliamente, con valores documentados del 3 al 41% (Evangelista-Fraga et al. 2023; Lopes et al. 2018; Tailor et al. 2026). No obstante, confirmar las recapturas puede ser extremadamente difícil, ya que muchas personas que atrapan loros liberados pueden simplemente quedárselos como mascotas y no reportar la captura. En consecuencia, las tasas de captura de las aves liberadas podrían ser incluso superiores a las reportadas aquí (Lopes et al. 2018; Tailor et al. 2026).

En nuestro estudio confirmamos que el 11% de nuestras aves fue capturado tras acercarse demasiado a las personas, y sospechamos que una tercera ave también pudo haber sido capturada (lo que elevaría la tasa de recaptura a ~17%). Nuestros hallazgos reflejan los del otro proyecto de liberación que utilizó entrenamiento de vuelo libre, en el que uno de los seis guacamayos azuliamarillos liberados (17%) fue capturado por la población local (Brightsmith et al. 2024). Además, tanto nuestras aves como las liberadas en Brasil con entrenamiento de vuelo libre mostraron relativamente poco temor a las personas tras la liberación, pero se volvieron más cautelosas con el tiempo.

Divulgación comunitaria

El éxito de muchas iniciativas de conservación de fauna silvestre depende a menudo del apoyo efectivo de la población local (Dayer et al. 2020; Develey 2021; Estrada 2014). Esto puede ser especialmente importante en las reintroducciones de fauna (Martins et al. 2022). Sin embargo, las dimensiones humanas se han pasado por alto tradicionalmente en muchos proyectos de liberación (Seddon et al. 2007), y el trabajo con la población local ni siquiera se consideró en la clásica revisión publicada sobre liberaciones de loros (White et al. 2012). Afortunadamente, el trabajo con la población local es cada vez más frecuente en los proyectos de liberación de aves (Martins et al. 2022).

Los loros liberados, en particular, suelen carecer del temor a las personas bien desarrollado que se necesita para mantenerse lo bastante lejos de pueblos, fincas y viviendas como para estar a salvo de la recaptura o la caza (Brightsmith et al. 2024; Franzone et al. 2022; Lopes et al. 2018; Purchase et al. 2024). Por ello, ganarse el apoyo de las comunidades locales puede ser clave para el éxito de las liberaciones de psitácidos, especialmente en los entornos antropogénicamente modificados que dominan nuestro mundo moderno.

En nuestro estudio, el uso de campañas geosegmentadas en redes sociales, la televisión local y los eventos presenciales resultó costoeficiente y ayudó a difundir información a cientos de personas en los 10 km circundantes al sitio de liberación. Trabajar con los agricultores, en lugar de desplazarlos, también ayudó probablemente a proteger a las aves en el sitio de liberación. Estos esfuerzos propiciaron reportes de la población local que condujeron a la recuperación directa del 11% de las aves liberadas y a una intervención para impedir que los vecinos alimentaran a toda la bandada liberada. Nuestros hallazgos se ven reflejados por los de las liberaciones del guacamayo de Spix en Brasil, donde una combinación de WhatsApp, redes sociales y radio local generó reportes de la población local que facilitaron la recuperación de cuatro aves (el 20% del total liberado) que, de otro modo, probablemente se habrían perdido en el paisaje. Estos hallazgos sugieren que las campañas de divulgación de múltiples frentes pueden tener impactos positivos importantes en los proyectos de liberación de loros.

El entrenamiento de vuelo libre en la liberación de loros

Esta investigación se suma al creciente cuerpo de evidencia de que los loros entrenados para su liberación mediante entrenamiento de vuelo libre presentan alta fidelidad al sitio, excelente cohesión grupal y altas tasas de supervivencia (Brightsmith et al. 2024; Woodman et al. 2021). Las altas tasas de éxito de este proyecto en Colombia y de nuestro trabajo previo en Brasil son notables porque se trató de verdaderos proyectos de reintroducción, en los que no existían poblaciones silvestres establecidas y donde no se mantenían aves adicionales en cautividad en el sitio de liberación que actuaran como atractores sociales, como sugieren White et al. (2021). En consecuencia, esta técnica resulta especialmente prometedora para proyectos de reintroducción como el nuestro, donde el establecimiento de una bandada núcleo espacialmente estable alrededor del sitio de liberación es de suma importancia.

En este estudio, las amazonas en edad de volantón se entrenaron y liberaron solo 18 días después de su recepción en el centro. Esto dista mucho de los uno o dos años durante los cuales se suele mantener a las aves. Cabe señalar que el autor y entrenador principal CB consideró que este plazo fue demasiado apresurado y que sería mejor trabajar con las aves durante unas 4–6 semanas. Ello daría más tiempo para mejorar las destrezas de vuelo y navegación y para retirar a las aves excesivamente socializadas, con mayor riesgo de recaptura, lo que podría conducir a tasas de éxito aún más altas tras la liberación. Sin embargo, sigue siendo importante reconocer que los resultados actuales, muy positivos, se obtuvieron con aves en edad de volantón que se entrenaron durante solo 17 días antes de la liberación.

Al liberar a las aves cerca de la edad de volantón, estas pudieron desarrollar sus destrezas naturales de supervivencia y navegación durante el mismo periodo de desarrollo que los polluelos silvestres. Un aspecto importante del protocolo de entrenamiento de vuelo libre que utilizamos para criar a estos loros jóvenes es que fue el único tipo de entrenamiento que las aves recibieron antes de la liberación. La literatura sugiere que muchos proyectos de liberación emplean distintos entrenamientos específicos previos a la liberación, que incluyen alimentación, depredadores, vuelo, aversión, etc. (Buxton y Saulnier 2020; de Azevedo et al. 2017; Estrada 2014; Tailor et al. 2026; Vilarta et al. 2021; White et al. 2005). En comparación, nuestro trabajo sugiere que exponer a los candidatos a liberación al entorno correcto y a la edad correcta, mediante el entrenamiento de vuelo libre, permite a las aves desarrollar todo el conjunto de destrezas necesarias para sobrevivir en el entorno específico del sitio de liberación (Brightsmith et al. 2024; Woodman et al. 2021). Además, liberar loros cerca de la edad de volantón tiene también ventajas prácticas, al reducir la mano de obra y los costos económicos asociados a mantener a las aves en cautividad.

Hasta la fecha, nuestros dos estudios sugieren que una minoría de las aves jóvenes criadas y liberadas mediante entrenamiento de vuelo libre puede haber tenido problemas por estar demasiado dispuestas a acercarse a las personas. En ambos proyectos, esto pudo haber afectado a alrededor del 17% de las aves liberadas. Algunas de las aves afectadas eran de mayor edad o ya mostraban más interés por las personas cuando fueron obtenidas por el proyecto, lo que pudo haber contribuido a estos desenlaces. No obstante, es notable que el porcentaje de aves con un interés sobredesarrollado por los humanos fuera relativamente bajo, a pesar de usar la alimentación a mano como principal recompensa en el entrenamiento. Las técnicas de vuelo libre podrían ser aún más eficaces en paisajes protegidos o en aquellos con un público bien informado y solidario. De cara al futuro, los investigadores y profesionales que utilicen el entrenamiento de vuelo libre deberían ser conscientes de los problemas relacionados con el acercamiento a las personas y trabajar con aves jóvenes que no hayan sido excesivamente socializadas antes de iniciar el entrenamiento. Sin embargo, sospechamos que el trabajo futuro seguirá mostrando que los riesgos de que las aves entrenadas en vuelo libre se acerquen a las personas se ven compensados por las ventajas que estas obtienen en destrezas de vuelo, fidelidad al sitio, navegación por el paisaje, cohesión grupal, evitación de depredadores y supervivencia general, y que el entrenamiento de vuelo libre será una opción muy atractiva para liberar loros jóvenes de forma rápida y eficaz.

Agradecimientos

Gracias al personal de FL (Lilibeth Pernett Ricardo, Alberto Martínez Nuñez, Israel Castro Simancas y Ana María Ariza). Gracias también a Maicol González Guzmán por las fotografías y el trabajo de campo, y al personal de CARDIQUE y de la CAR Cundinamarca (especialmente Luis Pérez, Lina Guiliana Gil Maldonado y Juan Esteban Ardila Torres) por su apoyo. Se utilizó ChatGPT de OpenAI (modelo GPT-5, accedido a través de ChatGPT Pro) para ayudar en la búsqueda bibliográfica, la redacción de este agradecimiento y la redacción del texto de métodos que resume el trabajo de divulgación comunitaria. Dicho texto de métodos fue revisado para verificar su exactitud, editado, integrado en el manuscrito, corregido de estilo y aprobado por todos los autores. Todos los fondos para apoyar este trabajo fueron aportados por FL. DJB contó con el apoyo de la Pat Palmer Foundation y del Department of Veterinary Pathobiology de la Texas A&M University. Intereses en competencia: AR es el propietario y director de FL. Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses con este trabajo. Estándares éticos: los autores afirman que todos los procedimientos que contribuyeron a este trabajo cumplieron con los estándares éticos para el trabajo con fauna silvestre decomisada en Colombia.

Material suplementario. El material suplementario de este artículo puede consultarse en doi.org/10.1017/S0959270926100537.

Referencias

Las referencias bibliográficas se conservan en su idioma original, conforme a la práctica científica habitual.

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Conoce el método detrás de este estudio

Este artículo documenta nuestra primera liberación. El método completo —filosofía, marco de evidencia y las cinco etapas— está abierto y es replicable.