Skip to content
Fundación Loros
Mateo, un loro de corona amarilla con su plumaje recuperado, posado entre el follaje.

Historia de recuperación y liberación · B43

Mateo: de la soledad al regreso a la libertad

La historia del loro B43 y su hermano B45.

Mateo es un loro frentiamarillo (Amazona ochrocephala). Llegó a Fundación Loros en noviembre de 2023, después de ser entregado voluntariamente a Barranquilla Verde junto con su hermano. Fueron identificados como B43 y B45.

Ficha técnica

El caso en datos

Especie
Amazona ochrocephala — lora frentiamarilla
Fecha de ingreso
28 de noviembre de 2023
Inicio de la reintegración a la naturaleza
18 de junio de 2026
Origen
Barranquilla
Destino
Fundación Loros · Red de Amigos de la Fauna Silvestre de Cardique
Autoridades involucradas
Barranquilla Verde · Cardique

Autoridades ambientales

Barranquilla VerdeCARDIQUE — Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique
Mateo a su llegada: casi sin plumas, el cuerpo cubierto de plumón, posado en una percha dentro de un encierro.

01 · La llegada · Noviembre 2023

Un cuerpo marcado por el encierro

Su condición era preocupante. Había perdido gran parte de su plumaje debido a un severo cuadro de picaje, una conducta autodestructiva frecuente en loros mantenidos durante años en cautiverio y aislamiento social.

Se había arrancado todas las plumas que alcanzaba: su cuerpo estaba cubierto principalmente por plumón y no podía volar en absoluto.

Mateo a su llegada, detalle de las zonas sin plumas.
El picaje dejó su cuerpo cubierto de plumón, casi sin plumas.
Mateo (señalado) junto a otro loro de plumaje completo, para contraste.
Junto a un loro de plumaje completo (señalado): el contraste de su llegada.
Mateo durante su recuperación: nuevas plumas verdes crecen sobre el cuerpo y las alas.

02 · El tratamiento · 2024–2025

Devolverle lo que el cautiverio le quitó

Durante su rehabilitación no fue necesario recurrir a medicamentos. El tratamiento consistió en devolverle aquello que había perdido durante años: una alimentación adecuada, enriquecimiento ambiental, acceso al sol y la lluvia, supervisión veterinaria, un ambiente natural tranquilo y, sobre todo, la compañía de otros loros.

Como en esta primera etapa no podía volar, su entorno se diseñó para protegerlo: solo compartía espacio con loros tranquilos o que tampoco podían volar, para evitar peleas en las que quedara en inferioridad de condiciones; y se le ubicó en aviarios bajos, porque sin plumas una caída desde lo alto podía ser mortal.

Con el paso de los meses comenzó una transformación lenta pero constante. Nuevas plumas aparecieron donde antes solo había piel y plumón. Recuperó fuerza, confianza y habilidades naturales, integrándose poco a poco a un grupo social estable.

Cerca de año y medio después de su llegada, ya con plumaje suficiente, fue trasladado a un aviario con otros loros emplumados para iniciar su entrenamiento de vuelo, siempre bajo el monitoreo del equipo.

Mateo recuperando plumaje, fase intermedia.
Las primeras plumas verdes asoman entre el plumón.
Mateo en su espacio de rehabilitación.
Sol, lluvia y espacio para moverse: el ambiente hace su parte.
Guardias ambientales con la fruta y el alimento para las aves en rehabilitación.
Fruta fresca cada día: la alimentación que sostuvo su recuperación.

Las claves de su recuperación

Tres pilares para que un loro sane


  1. Alimentación adecuada

    Frutas de estación y de la zona —papaya, mango, guayaba—, sumadas a fuentes de proteína como garbanzos cocidos y huevo, y a una variedad de semillas (girasol, lino, millo).

  2. Enriquecimiento ambiental

    Un entorno lleno de ramas, hojas y frutos para morder y explorar. El movimiento y la curiosidad mantienen activos el cuerpo y la mente.

  3. La compañía de su especie

    Lo más importante: estar rodeado de otros loros, idealmente de su mismo nivel y de su misma especie. Los loros aprenden y se recuperan junto a sus pares.

En video · El tratamiento

Volver a tener alas

Ya emplumado, Mateo ejercita el vuelo en un aviario amplio, entre ramas y follaje fresco y en compañía de otros loros. Es el último paso del tratamiento, justo antes de regresar a la naturaleza.
Mateo recuperado, listo para su reintegración a la naturaleza.

03 · La libertad · 18 de junio de 2026

De vuelta al lugar que le corresponde

Hoy, 18 de junio de 2026, casi dos años y medio después de su llegada, Mateo inicia una nueva etapa.

Aunque todavía conserva algunas secuelas visibles del picaje, ha recuperado una capacidad de vuelo completamente funcional, mantiene relaciones sociales estables con otros loros y muestra un comportamiento tranquilo y adecuado para la vida en libertad. Por estas razones, comienza oficialmente su proceso de reintegración a la naturaleza.

Afuera lo esperan sus loros amigos, que lo han acompañado durante estos dos años; gracias a ellos, su reintegración será más fácil: los loros aprenden de sus pares. La estación de liberación cuenta con comederos, bebederos y guardias ambientales que monitorean su progreso para asegurar que siga bien.

El regreso de Mateo fue posible gracias al trabajo articulado de tres instituciones: Barranquilla Verde, que recibió su entrega voluntaria; CARDIQUE, la autoridad ambiental que autoriza y vigila el proceso; y Fundación Loros, que lo rehabilitó. Juntas le dieron una segunda oportunidad.

En video

El momento de volar

Mateo en la estación de liberación, momentos antes de volver al bosque.
Sus primeros movimientos en libertad, bajo la mirada de los guardias ambientales.

La transformación

De cómo llegó a quién es hoy

Más de dos años y medio separan una imagen de la otra.

Mateo a su llegada, casi sin plumas por el picaje.
Antes · nov 2023
Mateo recuperado, con su plumaje completo.
Después · jun 2026
  • Nov 2023 – Jun 2026

    En rehabilitación

    Más de dos años y medio

  • 0

    Medicamentos

    Solo cuidado, ambiente y compañía

  • B43 · B45

    Dos hermanos entregados

    Entrega voluntaria, nov 2023

La soledad también deja heridas profundas.

Los loros son animales profundamente sociables: viven en bandada, se comunican y aprenden unos de otros. Por eso el cautiverio y el aislamiento son lo peor que le puede pasar a un loro, y ese estrés no se queda en lo emocional: termina pasando factura al cuerpo —el picaje que arranca las plumas, las defensas que bajan, el vuelo que se pierde—, como vimos en Mateo. Su historia nos recuerda que los loros, y toda la fauna silvestre, pertenecen a la libertad: a los bosques de donde nunca debieron salir.

La historia continúa

El inicio de la reintegración no es el final del camino: es el primer paso hacia la libertad. A partir de ahora, Mateo y sus compañeros podrán explorar cada vez más lejos, pero con una red que los sostiene: comederos y estaciones de alimentación, cuidadores atentos y monitoreo continuo.

La reintegración plena de un loro adulto que pasó muchos años en cautiverio es un proceso lento: recuperar las competencias ecológicas —reconocer alimentos silvestres, leer el entorno, moverse con la bandada— toma tiempo, y acompañaremos cada etapa de ese aprendizaje.

Rehabilitación responsable

La rehabilitación de fauna silvestre es trabajo de profesionales

Todo proceso de rehabilitación debe estar a cargo de profesionales. Si tienes un animal silvestre y quieres entregarlo a las autoridades ambientales, te ofrecemos la información para realizar el proceso correctamente; y si quieres conocer cómo trabajamos, te invitamos a leer nuestro método.

CARDIQUE

Vigilancia y cumplimiento ambiental

Fundación Loros desarrolla sus operaciones bajo la supervisión de la Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique (CARDIQUE), autoridad ambiental competente en el Norte y Centro de Bolívar.
Inscrita en la Red de Amigos de la Fauna Silvestre · Resolución N.º 1972 del 28 de diciembre de 2022 y sus actos posteriores.

El logotipo identifica a la autoridad ambiental que ejerce la vigilancia; su uso no implica patrocinio ni alianza.