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Fundación Loros

Alianzas que restauran el bosque

Por Alejandro Rigatuso · Director de Fundación Loros · 9 de julio de 2026

Casos de responsabilidad social empresarial (RSE) y sostenibilidad ambiental en el bosque seco tropical del Caribe colombiano.

Fundación Loros no debería existir. Si los loros vivieran libres en los bosques donde siempre han estado, si nadie los arrancara de sus nidos, si el bosque seco tropical no desapareciera bajo el concreto y las motosierras, esta organización no tendría razón de ser. Pero existe, porque todo eso ocurre. Y para revertirlo hace falta más que voluntad: hacen falta aviarios donde rehabilitar, bosque donde liberar y comunidades que hagan suya la conservación.

Nada de eso se sostiene solo. A lo largo de los últimos años, tres empresas convirtieron su compromiso con la sostenibilidad en infraestructura real —árboles sembrados, aviarios construidos, hábitat enriquecido— que cambia las probabilidades de supervivencia de cada animal que liberamos. ISA Energía acompaña el proyecto desde 2023, Tiendas Ara desde 2024 y Hoteles Decameron desde 2025: una alianza que no fue un gesto puntual, sino un compromiso sostenido en el tiempo. Son ejemplos concretos de inversión social empresarial con impacto ambiental medible.

Estas son sus historias —y sus resultados.

Tiendas Ara (Jerónimo Martins): el socio que lleva el nombre de nuestras aves

Hay alianzas que parecen escritas de antemano. Ara significa "guacamaya": es el nombre del género que agrupa a las guacamayas más emblemáticas de América. Y en Fundación Loros cuidamos precisamente a esa familia —Ara macao (guacamaya bandera), Ara ararauna (guacamaya azul y amarilla), Ara severus (cheja) y Ara chloropterus (guacamaya aliverde). Difícilmente podríamos haber encontrado un socio con un nombre más afín a nuestra misión.

Tiendas Ara financió la construcción de cuatro aviarios para guacamayas, la columna vertebral de nuestro trabajo de rehabilitación. Rehabilitar una guacamaya exige espacio: un ave que pasó años en cautiverio necesita reaprender a volar, a alimentarse, a socializar y a responder a las amenazas antes de estar lista para la libertad. Sin aviarios amplios, ese proceso no es posible.

Pero preparar al individuo no basta si el entorno humano sigue igual. Por eso Ara también financió múltiples eventos de sensibilización y educación ambiental para las comunidades del territorio, transformando la relación entre las personas y la fauna.

El aporte de Ara también se siente en el día a día del santuario. Sus tiendas de Cartagena y Santa Rosa donan de forma constante alimento para las aves —un apoyo cotidiano, poco visible pero esencial: rehabilitar decenas de loros y guacamayas exige alimentarlos todos los días, durante meses, hasta que están listos para volver al bosque. Esa logística silenciosa es la que mantiene el programa en marcha.

El aporte de Tiendas Ara, en video: de los aviarios y el trabajo con la comunidad a un bosque que vuelve a recibir a su fauna.

Desde Jerónimo Martins, Natalia García destaca especialmente el impacto visible del trabajo: la posibilidad de ver los resultados mes a mes, con casos reales de rescate, rehabilitación y liberación, y de verificarlos de forma independiente. No hay que creernos bajo palabra: cualquiera puede seguir la recuperación de las guacamayas en eBird, alimentada por avistadores independientes que no forman parte de la Fundación. Para un aliado corporativo, esa trazabilidad lo es todo —convierte una donación en un resultado auditable.

Y ese impacto es verificable. Cuando la Fundación comenzó, apenas podía verse algún ejemplar de Ara macao de forma muy esporádica; Ara ararauna y Ara severus estaban localmente extintas. Esto no es una impresión: la plataforma científica eBird (Cornell Lab of Ornithology) no registra ningún avistamiento de guacamayas del género Ara en el área de Villanueva antes de mayo de 2024. Con la rehabilitación y liberación, las especies regresaron. Hoy, en cualquier día pueden verse más de 30 ejemplares sobrevolando la zona en libertad. Es recolonización real, documentada por una fuente científica independiente.

Dos guacamayas azul y amarilla sobrevolando el bosque de la reserva, ya en libertad
Guacamayas azul y amarilla sobrevolando la reserva. Antes de mayo de 2024, eBird no registraba ninguna guacamaya del género Ara en la zona.

Hoteles Decameron: del aviario al microhábitat, y del turismo a la conservación

Decameron financió la construcción de un aviario para cotorras y apoyó múltiples eventos comunitarios —aportando incluso un gran equipo de animación que convirtió cada jornada en una experiencia memorable para las familias del territorio.

Desde Decameron, Héctor Pérez destaca justamente ese trabajo de integración con la comunidad, y quiere llevarlo más lejos: sumar más actores al esfuerzo de conservación —vecinos, comunidades, colegios y universidades— para consolidar los procesos de protección a través de un modelo verdaderamente multiactor. La idea es que la conservación deje de depender de una sola organización y se convierta en un tejido de aliados donde cada uno cumple un papel: la academia investiga, los colegios educan, las comunidades vigilan y las empresas financian. Ese es, precisamente, el camino hacia un santuario que se sostenga solo.

El resultado, en cifras: solo en 2026 hemos liberado más de 70 cotorras rescatadas del tráfico ilegal desde el aviario Decameron, mediante un método de liberación blanda. Tras seleccionar los individuos aptos, cada ave pasa por un mes de aclimatación dentro del aviario y luego una suelta con acompañamiento permanente en libertad: comederos colgantes, dormideros y nidos que sostienen al ave mientras reaprende a vivir en el bosque. No las soltamos y las abandonamos; las acompañamos hasta que el bosque vuelve a ser su casa.

El proceso de Hoteles Decameron, en video: del programa de voluntariado «Guardianes Ambientales» y la formación comunitaria a los resultados de su aporte.

Pero la alianza va más allá de los loros. Estamos trabajando conjuntamente en el enriquecimiento de un microhábitat de aproximadamente 1.000 metros cuadrados para el tití cabeciblanco (Oedipomidas oedipus) —primate endémico de Colombia y en peligro crítico de extinción— mediante la siembra de árboles nativos del bosque seco tropical que le den alimento y refugio. Es un recordatorio de que restaurar el bosque no beneficia solo a las aves: reconstruye el hogar de toda la fauna que depende de él. Y el polígono está pensado para enlazar, aguas arriba, con la reforestación de ISA Energía, reforzando la conectividad entre proyectos.

Además, estamos explorando la posibilidad de organizar visitas turísticas a la fundación: un modelo de turismo sostenible que conecta a los viajeros con la conservación y genera recursos para que el santuario sea cada vez más autosostenible.

ISA Energía: reforestación a escala de bosque

La libertad no termina en la puerta del aviario. La fauna que liberamos no se queda dentro de los límites de la finca, y sin bosque que la reciba, la liberación no tiene destino.

Con ISA Energía reforestamos un área de 28 hectáreas con más de 17.000 árboles nativos del bosque seco tropical, de más de 40 especies distintas. No es una plantación uniforme, y no es azarosa: sembramos especies clave. Están los árboles que documentamos, video a video, alimentando a los loros liberados en el bosque —la ciruela costeña (Spondias purpurea), el orejero o guanacaste (Enterolobium cyclocarpum), el guásimo (Guazuma ulmifolia), la rosa amarilla (Cochlospermum vitifolium) que florece justo cuando el bosque está más seco. Y están las especies emblemáticas del bosque seco tropical que la deforestación había borrado del paisaje: las ceibas, gigantes característicos del BST, y los macondos —el árbol que da nombre al mundo de García Márquez— localmente extinguidos por la tala.

Por qué la reforestación lo decide todo. Un ave liberada necesita tres cosas del bosque, y las tres dependen de los árboles. Necesita alimento: por eso sembramos lo que sabemos que comen. Necesita dormideros: árboles donde pasar la noche a salvo. Y necesita algo que casi nadie ve, pero que es lo más importante de todo: cavidades donde anidar.

Los loros y guacamayas de la región no construyen nidos. Se apropian de cavidades naturales que se abren en los troncos de los árboles viejos. Y aquí está el nudo de todo: esas cavidades solo existen en árboles de décadas. Si la deforestación se llevó los árboles maduros, no hay dónde anidar; y sin dónde anidar, no hay reproducción; y sin reproducción, no hay población silvestre que se sostenga sola. Podemos rehabilitar y liberar mil aves, pero si el bosque no les ofrece un hueco donde poner sus huevos, dependerán de nosotros para siempre. Reforestar hoy es plantar los nidos de dentro de treinta años. Es la diferencia entre una población asistida y una población libre.

Desde ISA Energía, Catalina Roldán pone el acento exactamente en ese punto: la necesidad de seguir reforestando con especies nativas para soportar un crecimiento sostenible de las bandadas liberadas. Cada ave que devolvemos al cielo suma presión sobre un bosque que todavía se está recuperando; sin más alimento, más dormideros y más cavidades, el crecimiento de las bandadas encontraría un techo. Por eso la reforestación no es un complemento del programa de liberación: es su condición de posibilidad.

Y apenas empieza. Estamos en tratativas para reforestar unas 100 hectáreas adicionales —una escala que convierte la restauración en corredor biológico y el corredor en futuro.

El impacto que no se ve en las cifras: una comunidad transformada

Hay un resultado que ninguna de estas empresas puso en su contrato, pero que todas ayudaron a construir: la comunidad de Villanueva se volvió aliada de la conservación.

Antes, un loro perdido terminaba capturado. Hoy nos llaman. Un estudiante avisó que un familiar había atrapado un loro que aterrizó en su casa, y el ave fue entregada pacíficamente. Una joven reconoció la medalla de "Misterio", un loro que liberamos en 2024, y en lugar de retenerlo contactó de inmediato a la Fundación. Unos campesinos a los que se acercó una guacamaya escapada no le cortaron las plumas ni la convirtieron en mascota: llamaron para devolverla. Ese comportamiento habría sido improbable años atrás. Ya no los capturan: ahora los ayudan a volver a ser libres.

Ese es el impacto profundo de los eventos de sensibilización que Ara y Decameron hicieron posibles: no solo aves rehabilitadas, sino una cultura que aprendió a cuidarlas.

En imágenes

El santuario que estas alianzas hicieron posible

De los aviarios financiados por las empresas a las guacamayas que hoy vuelan libres sobre la reserva.

Aviario de vuelo para guacamayas construido con el apoyo de Tiendas Ara
Guacamaya azul y amarilla (Ara ararauna) en la reserva de Fundación Loros
Guacamaya alimentándose con frutos del bosque seco tropical
Guacamayas azul y amarilla en un comedero del santuario
Guacamaya escarlata y guacamaya azul y amarilla en el santuario
Guacamaya azul y amarilla (Ara ararauna) posada en libertad sobre la reserva
Pareja de guacamayas azul y amarilla en libertad, posadas en un árbol de la reserva
Guacamayas escarlatas volando en libertad sobre la reserva
La comunidad local en una jornada de sensibilización de Fundación Loros

La libertad, en video

Todo este trabajo —la rehabilitación, la reforestación, la sensibilización— apunta a un mismo momento: aquel en que un ave vuelve a volar libre.

El pasado viernes 3 de julio de 2026 devolvimos al bosque otra bandada de guacamayas. Cada suelta es el final —y, a la vez, el comienzo— de un proceso largo: meses de rehabilitación en los aviarios, la selección de los individuos aptos y el acompañamiento permanente una vez que cruzan la puerta hacia la libertad.

Nada de esto sería posible sin nuestros aliados, y muy especialmente sin Tiendas Ara: su apoyo sostenido —los aviarios, el alimento de cada día, la sensibilización de las comunidades— es el que convierte cada rescate en una segunda oportunidad real. Esta liberación es, también, suya.

Liberación de guacamayas · 3 de julio de 2026 · Reserva de Fundación Loros.

Un modelo de sostenibilidad que se puede acompañar

El éxito de la Fundación Loros se mide por una pregunta sencilla: ¿hacemos cada vez menos falta? El mejor resultado posible es que las poblaciones de psitácidos se sostengan por sí mismas, que las comunidades hayan hecho suyas las prácticas de conservación, y que el territorio funcione sin necesidad de una organización que lo cuide.

Ese día está más cerca gracias a empresas que entendieron que la conservación no es un gasto, sino una inversión en el territorio que compartimos —con impacto ambiental verificable, participación comunitaria y resultados que sus programas de responsabilidad social empresarial pueden reportar con orgullo. Ara, Decameron e ISA Energía no financiaron proyectos: financiaron segundas oportunidades. Y las cifras —más de 30 guacamayas sobrevolando un cielo antes vacío, más de 70 cotorras liberadas en un solo año, 28 hectáreas de bosque renaciendo con las ceibas y los macondos que la tala había borrado— lo confirman.

Toda empresa puede aportar, desde donde esté y con lo que tenga. Hay tres caminos, y los tres son igual de valiosos:

Ayudarnos en el día a día. El santuario funciona porque cada mañana hay con qué alimentar a las aves. La donación constante de alimento de Tiendas Ara, desde sus tiendas de Cartagena y Santa Rosa, es el ejemplo perfecto de un apoyo cotidiano que mantiene todo en marcha.

Consolidar la sostenibilidad. El futuro de las bandadas depende del bosque que las reciba. La reforestación con especies nativas de ISA Energía siembra hoy el alimento, los dormideros y las cavidades de anidación de las próximas décadas.

Construir infraestructura. Nada de esto ocurre sin aviarios donde rehabilitar y hábitat donde liberar. Los aviarios financiados por Decameron y Tiendas Ara son la base física sobre la que se construye cada segunda oportunidad.

¿Tu empresa quiere ser parte del santuario? Si lideras las iniciativas de sostenibilidad, RSE o inversión social de tu organización y buscas un aliado de conservación con resultados medibles y verificables por fuentes independientes, conoce nuestro programa de alianzas empresariales en loros.org/es/programas/empresas.