jueves, 26 de marzo de 2026
Ocho chauchau y una sola voz de alarma
Por Omar Enrique Verdugo Cabeza, Cuidador de las aves
En el sector Los Guardianes, cerca de la jaula de Cameron, el guardián Omar Enrique Berdugo notó algo fuera de lo común: ocho chauchau reunidos, cantando sin parar, todos con la mirada apuntando hacia el suelo. No era el canto disperso del mediodía ni el revoloteo de siempre — era ese sonido insistente, coordinado, que estos pájaros reservan para cuando hay algo que decir.
Berdugo se acercó despacio. Ahí, entre la hojarasca, estaba la razón de tanto alboroto: un patoco quieto en el suelo, sin prisa, ajeno a la pequeña asamblea que lo denunciaba desde las ramas. La serpiente no había pasado desapercibida ni un instante — el bosque tiene sus propios sistemas de vigilancia, y los chauchau son parte de los más eficientes.
Fue un recordatorio de algo que en el santuario se aprende rápido: hay que saber escuchar. No fue el ojo del guardián el que encontró al patoco primero — fueron esas ocho voces insistentes las que le mostraron dónde mirar.
Sobre el autor
Omar Enrique Verdugo Cabeza · Cuidador de las aves
Omar trabaja en Fundación Loros desde 2023. Conoce el monte y el Cerro El Peligro mejor que nadie. Pasó de ser cazador a protector de la fauna. Hoy, los loros lo reconocen y lo siguen cuando regresa a casa, reflejo de un vínculo construido con respeto y transformación.
