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Fundación Loros
Dos árboles, dos cajas, ningún inquilino

domingo, 22 de marzo de 2026· 10.4474, -75.2623

Dos árboles, dos cajas, ningún inquilino

Por Michel Salas


Michel Salas recorrió ayer una franja de vegetación tropical en la Fundación Loros con los ojos puestos en los árboles, no en el suelo. El primero que encontró fue un mamón —Melicoccus bijugatus— alto y frondoso, con una banda blanca rodeándole el tronco para mantener a raya a los trepadores. La caja nido ya estaba instalada entre sus ramas, aunque el árbol llegó sin frutos al encuentro: todavía no es su temporada. A pocos metros, otro árbol esperaba con más generosidad. El mamey —Manilkara zapota, de la familia Sapotaceae— lucía sus frutos maduros de piel rugosa y color marrón rojizo colgando entre el follaje denso. En el tronco, unas láminas de metal hacían las veces de escudo contra cualquier animal con intenciones de subir. También tenía su caja nido, también instalada de antes, también vacía. Dos estaciones preparadas, dos puertas abiertas. No había nadie adentro ese domingo, pero las cajas siguen ahí, asomadas entre las ramas bajo un cielo nublado de marzo, esperando al inquilino que todavía no ha llegado.
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