
viernes, 3 de abril de 2026
La híbrida que no llegó al comedero
Por Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros
Ayer por la tarde estaba ahí, entre las escarlatas y las ararauna, moviéndose por el santuario con esa particularidad suya de no pertenecer del todo a ningún bando. Alberto la vio, como la había visto tantas otras veces, y no pensó más en ello. Pero cuando regresaron al caer el día, su lugar en las perchas estaba vacío. Esta mañana, las bandejas de sandía y papaya volvieron a llenarse de picos rojos y amarillos, y la híbrida —así la llamamos, sin nombre propio, como quien reconoce a alguien por su manera de caminar— no apareció.
Alberto recorrió los recintos y mandó las fotos: grupos de Ara macao disputándose las frutas, las ararauna alineadas sobre las vigas de madera con el cielo azul de fondo, todo en orden excepto ella. Siete fotografías, ninguna con la híbrida. El reporte llegó esta mañana del 3 de abril y ya lo tenemos en el radar. Si vuelve, lo sabremos.
Sobre el autor
Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros
Alejandro Rigatuso llegó a la Fundación Loros después de años como vicepresidente de Growth Marketing en Toptal, y trajo consigo una mirada poco convencional: sabe que un animal está bien por los ojos, "bien, bien abiertos". Lorenzo, el primer loro liberado, recapturado varias veces y siempre vuelto a volar, lo marcó para siempre. Al atardecer, cerca de las cinco y media, lo encuentras en el Mirador de las Ciénagas o rondando el Cerro El Peligro, imaginando torres de observación y cientos de loros nativos sobrevolando una reserva que una comunidad entera sienta suya.






