Skip to content
Fundación Loros
Sombra y silencio bajo el guásimo

martes, 31 de marzo de 2026

Sombra y silencio bajo el guásimo

Por Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros


En los últimos días de verano, cuando el sol aplasta el Valle Verde sin misericordia y el suelo se agrieta en silencio, Eder encontró esta imagen: un grupo de vacas y terneros arrimados bajo un guásimo, quietos, como si el árbol les hubiera dicho que ahí era el lugar. El guásimo —Guazuma ulmifolia, uno de los árboles más generosos del paisaje caribeño— llevaba ahí mucho antes que el calor de esta temporada. Su copa ancha y su sombra tupida son, para el ganado de la región, lo más parecido a un refugio: no hay cerca, no hay techo, solo ese árbol que conoce bien su oficio. El terreno alrededor lo decía todo: seco, amarillento, con la vegetación dispersa y rendida ante el verano. Eder capturó la escena sin intervenir. Los animales descansaban juntos, ajenos a la cámara, en esa calma pesada de las horas del mediodía. Una postal sencilla del Valle Verde que recuerda, de paso, por qué los árboles en potreros no son adorno.

Sobre el autor

Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros

Alejandro Rigatuso llegó a la Fundación Loros después de años como vicepresidente de Growth Marketing en Toptal, y trajo consigo una mirada poco convencional: sabe que un animal está bien por los ojos, "bien, bien abiertos". Lorenzo, el primer loro liberado, recapturado varias veces y siempre vuelto a volar, lo marcó para siempre. Al atardecer, cerca de las cinco y media, lo encuentras en el Mirador de las Ciénagas o rondando el Cerro El Peligro, imaginando torres de observación y cientos de loros nativos sobrevolando una reserva que una comunidad entera sienta suya.