
viernes, 6 de marzo de 2026
Beethoven y su pana en El Paraíso
Por Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros
Desde el aviario de madera junto a la casa principal de la finca El Paraíso, dos loros reales miraban el día con esa calma soberana que tienen los Amazona ochrocephala cuando se saben bien. Omar pasó por allí con la cámara y les robó unas fotos: plumaje verde brillante, destellos rojos en las alas, la corona amarilla que le da el nombre a la especie. Colgados al cuello, los tags 12 y 15 los identificaban sin lugar a dudas.
El 15 es Beethoven. El 12 es, en palabras de Alejandro, "un amigo de él" — y con eso basta. Omar envió las imágenes porque Alejandro siempre quiere saber cómo están, y la respuesta de hoy fue tranquilizadora: se los ve bien. A veces el campo no trae dramas ni sorpresas, solo la confirmación silenciosa de que dos aves siguen ahí, enteros, compartiendo aviario bajo el sol de El Paraíso.
Sobre el autor
Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros
Alejandro Rigatuso llegó a la Fundación Loros después de años como vicepresidente de Growth Marketing en Toptal, y trajo consigo una mirada poco convencional: sabe que un animal está bien por los ojos, "bien, bien abiertos". Lorenzo, el primer loro liberado, recapturado varias veces y siempre vuelto a volar, lo marcó para siempre. Al atardecer, cerca de las cinco y media, lo encuentras en el Mirador de las Ciénagas o rondando el Cerro El Peligro, imaginando torres de observación y cientos de loros nativos sobrevolando una reserva que una comunidad entera sienta suya.

