Skip to content
Fundación Loros
Carlos y el espinoso habitante de las alturas

sábado, 28 de marzo de 2026

Carlos y el espinoso habitante de las alturas

Por Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros


Entre la maraña de ramas y lianas que forma el dosel del bosque húmedo del santuario, Carlos levantó la vista y se encontró con un visitante inesperado: un puercoespín arbóreo acomodado en las alturas, tan quieto y bien camuflado entre la vegetación que casi pasaba por un nudo más del árbol. Lo fotografió con cuidado, sin perturbarlo, y el animal ni se inmutó. El puercoespín arbóreo —conocido también como coendú— es uno de esos mamíferos nocturnos que pasan el día enrollados entre las ramas, confiando en que sus púas y su paciencia los vuelvan invisibles. Esta vez la estrategia casi funcionó. Casi. Es la primera vez que registramos la presencia de esta especie en el santuario, lo que nos recuerda que los 520 hectáreas de Fundación Loros guardan aún muchas sorpresas entre su follaje.

Sobre el autor

Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros

Alejandro Rigatuso llegó a la Fundación Loros después de años como vicepresidente de Growth Marketing en Toptal, y trajo consigo una mirada poco convencional: sabe que un animal está bien por los ojos, "bien, bien abiertos". Lorenzo, el primer loro liberado, recapturado varias veces y siempre vuelto a volar, lo marcó para siempre. Al atardecer, cerca de las cinco y media, lo encuentras en el Mirador de las Ciénagas o rondando el Cerro El Peligro, imaginando torres de observación y cientos de loros nativos sobrevolando una reserva que una comunidad entera sienta suya.