Por Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros·Revisado por Alejandro Rigatuso
Hay mañanas en Los Loros que se quedan grabadas aunque nadie las haya planeado. Corina estaba en el punto de liberación del área de Ara cuando levantó la vista y encontró algo que detuvo el tiempo: una guacamaya escarlata, una azul y amarilla y una Ara severus, las tres posadas en la copa del mismo árbol pelado, bajo un cielo gris que amenazaba lluvia. Cinco fotografías dan fe de ello.
En las imágenes, el contraste es casi irreal — el rojo encendido del Ara macao, el azul y amarillo vibrante del Ara ararauna y el verde apagado del Ara severus, todo junto contra el gris de las nubes. Abajo, apenas visible, la silueta de una persona contemplando la escena. No sabemos si algo así se había visto antes en este mismo punto, pero la duda misma dice mucho: no es un avistamiento de todos los días.
El punto de liberación existe para darles a estas aves una segunda oportunidad en el mundo. Que tres especies distintas del mismo género hayan elegido ese mismo árbol, en ese mismo momento, es el tipo de cosa que no se puede pedir ni repetir.
Sobre el autor
Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros
Alejandro Rigatuso llegó a la Fundación Loros después de años como vicepresidente de Growth Marketing en Toptal, y trajo consigo una mirada poco convencional: sabe que un animal está bien por los ojos, "bien, bien abiertos". Lorenzo, el primer loro liberado, recapturado varias veces y siempre vuelto a volar, lo marcó para siempre. Al atardecer, cerca de las cinco y media, lo encuentras en el Mirador de las Ciénagas o rondando el Cerro El Peligro, imaginando torres de observación y cientos de loros nativos sobrevolando una reserva que una comunidad entera sienta suya.