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Fundación Loros

viernes, 27 de febrero de 2026· 10.4473, -75.2617

Dos loros reales y un roble testigo

Por Omar Enrique Verdugo Cabeza, Cuidador de las aves


Era una tarde calurosa en la reserva de la Fundación Loros cuando Omar Enrique Berdugo Cabeza notó que algo se movía en las ramas altas de un roble. Eran dos Loros Reales —esa especie de plumaje verde encendido que cada vez cuesta más ver— que habían salido de su refugio a tomar el aire puro de la tarde. Sin apuro, sin sobresaltos, como quien conoce bien su territorio. Omar los observó desde abajo, callado. Los vio moverse entre las ramas, estirarse, respirar ese calor de febrero con la calma que solo tiene quien se sabe en casa. Luego, tan tranquilos como salieron, volvieron adentro. El nido en el roble los esperaba. Ese momento le recordó a Omar por qué apoya la instalación de nidos artificiales con láminas anti-depredador: para que haya más robles como ese, más regresos tranquilos, más parejas que salgan a tomar aire y encuentren su refugio intacto al volver. El monitoreo constante en campo es lo que permite saber, con certeza, que los Loros Reales todavía anidan aquí.

Sobre el autor

Omar Enrique Verdugo Cabeza · Cuidador de las aves

Omar trabaja en Fundación Loros desde 2023. Conoce el monte y el Cerro El Peligro mejor que nadie. Pasó de ser cazador a protector de la fauna. Hoy, los loros lo reconocen y lo siguen cuando regresa a casa, reflejo de un vínculo construido con respeto y transformación.