domingo, 5 de abril de 2026
La tayra y el nido en la ceiba
Por Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros
En el piedemonte del santuario, José Marín alcanzó a sacar el celular a tiempo. Lo que grabó no se ve todos los días: una tayra trepando con decisión por el tronco de una ceiba, derecho hacia un nido de búho. Arriba, en las ramas, los chao chao ya estaban pitando — ese pitido nervioso y repetido que la semana pasada también sonó cuando una víbora patoco andaba cerca de Carlos. Ellos avisan así, en grupo, cuando algo no está bien.
La tayra llegó al nido sin titubear. Lanzó al polluelo al piso. El pequeño no sobrevivió la caída. No sabemos qué especie de búho era — eso quedará sin respuesta por ahora — pero el registro quedó en dos videos que José tuvo la fortuna de capturar en el momento exacto.
Lo que más llama la atención no es solo la predación, sino la cadena de señales que la rodeó: los chao chao funcionando como un sistema de alarma compartido, alertando a quien supiera escuchar. En el piedemonte, la selva habla antes de que pase cualquier cosa.
Sobre el autor
Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros
Alejandro Rigatuso llegó a la Fundación Loros después de años como vicepresidente de Growth Marketing en Toptal, y trajo consigo una mirada poco convencional: sabe que un animal está bien por los ojos, "bien, bien abiertos". Lorenzo, el primer loro liberado, recapturado varias veces y siempre vuelto a volar, lo marcó para siempre. Al atardecer, cerca de las cinco y media, lo encuentras en el Mirador de las Ciénagas o rondando el Cerro El Peligro, imaginando torres de observación y cientos de loros nativos sobrevolando una reserva que una comunidad entera sienta suya.
