viernes, 27 de febrero de 2026· 10.4345, -75.2421
Dieciocho guacamayas y el sueño de las letras inmensas
Por Omar Enrique Verdugo Cabeza, Cuidador de las aves
Con el primer calor de la mañana y el sonido de las campanas, llegaron dieciocho guacamayas al comedero. Llegaron como siempre llegan ellas: con escándalo y color, con ese verde y rojo que parece inventado. Unas se duchaban bajo el chorro, sacudiendo las plumas con evidente placer. Otras bebían despacio, como si el agua fuera un asunto serio. Las que ya habían terminado su baño estiraban las alas al sol, y las más vigilantes permanecían erguidas, los ojos fijos en el cielo, atentas a cualquier sombra que cruzara demasiado rápido.
En un momento, la alerta se corrió entre todas sin que nadie hablara: algún depredador pasó por el horizonte y el grupo cerró filas, compacto y silencioso, con ese instinto que no se aprende sino que se lleva adentro. Duró lo que dura un susto. Luego, el bullicio volvió.
Todo ocurrió en el sector donde Omar, guardián de esta reserva de 520 hectáreas, sueña con instalar unas letras inmensas que proclamen el nombre que él ya le tiene puesto al lugar: Santuario de la Libertad. Ese nombre todavía no está en ningún mapa, pero esta mañana, con dieciocho guacamayas viviendo a su manera, ya parecía completamente verdadero.
Sobre el autor
Omar Enrique Verdugo Cabeza · Cuidador de las aves
Omar trabaja en Fundación Loros desde 2023. Conoce el monte y el Cerro El Peligro mejor que nadie. Pasó de ser cazador a protector de la fauna. Hoy, los loros lo reconocen y lo siguen cuando regresa a casa, reflejo de un vínculo construido con respeto y transformación.
