Por Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros
En diciembre de 2023, el reconocido entrenador de vuelo libre Chris Biro llegó a la reserva y se fijó enseguida en ella: la guacamaya número 2, una Ara que se acercaba a los humanos con una confianza poco común. Dos años después, el 9 de diciembre de 2025, esa misma ave alzó vuelo junto a otras veinte guacamayas desde el sitio de liberación de loros.org, a pocos kilómetros de Cartagena, y se fundió en el verde espeso del monte.
El 10 de febrero de 2026, el equipo volvió al lugar y ahí estaba: la número 2, bebiendo agua junto a otras tres guacamayas más, con una bandada entera visible en los árboles de alrededor. No se acercó. No buscó manos ni miradas conocidas. Esa indiferencia tan difícil de lograr fue la mejor noticia del día.
La que Biro describió como excepcionalmente amigable con los humanos se fue volviendo, con el tiempo y con la selva, un poco más arisca, un poco más libre. Fiel a su territorio, acompañada y viva: la número 2 ya encontró su lugar.
Sobre el autor
Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros
Alejandro Rigatuso llegó a la Fundación Loros después de años como vicepresidente de Growth Marketing en Toptal, y trajo consigo una mirada poco convencional: sabe que un animal está bien por los ojos, "bien, bien abiertos". Lorenzo, el primer loro liberado, recapturado varias veces y siempre vuelto a volar, lo marcó para siempre. Al atardecer, cerca de las cinco y media, lo encuentras en el Mirador de las Ciénagas o rondando el Cerro El Peligro, imaginando torres de observación y cientos de loros nativos sobrevolando una reserva que una comunidad entera sienta suya.