
domingo, 22 de marzo de 2026· 10.4473, -75.2619
El uvito que florea y fructifica al mismo tiempo
Por Michel Salas
Ese domingo de marzo, Michel Salas recorrió el jardín del santuario con la calma de quien sabe mirar despacio. Entre los canteros de cemento y el suelo arenoso que el sol seca sin piedad, fue encontrando una por una las plantas que conviven en ese rincón verde de la Fundación: la Ixora con sus racimos de flores rojas encendidas, la bugambilia derramando su morado sobre las ramas del almendro, y la sábila expandiéndose en rosetas carnosas cerca de la zona de juegos.
Pero fue el uvito —un Cordia alba de porte generoso y copa amplia— el que se robó la tarde. Michel lo fotografió con flores amarillo-anaranjadas y frutos verdes al mismo tiempo, esa rareza fenológica que ocurre entre febrero y marzo en el Caribe colombiano. Especie nativa de Bolívar y de casi toda la costa, el uvito es árbol de muchos oficios: da leña, conforma cercas vivas, alimenta al ganado y a los polinizadores, y ofrece frutos dulces que los humanos también pueden comer. Sus flores han sido usadas en medicina tradicional para el dolor de estómago y la bronquitis.
Lo que las fichas no suelen contar es quién lleva sus semillas al bosque: el murciélago frugívoro Carollia perspicillata, ese pequeño navegante nocturno que trabaja en silencio mientras el jardín duerme.






