miércoles, 4 de marzo de 2026· Poza de los Borrachos
El pecho rojo de Maicol en el bosque
Por Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros
Maicol no planeaba hacer historia ese día. Andaba por el bosque con su cámara cuando algo detuvo su mirada: un pico gordo degollado (*Pheucticus ludovicianus*) posado tranquilo sobre una rama delgada, como si llevara toda la mañana esperando que alguien lo viera. Cabeza y dorso negro carbón, una mancha roja encendida en el pecho y las alas cruzadas por franjas blancas — el macho adulto en todo su esplendor, casi invisible entre el verde cerrado del follaje si no fuera por ese color que no admite disimulo.
La foto llegó al cronista al día siguiente, desde la Poza de los Borrachos, con pocas palabras pero con la imagen hablando por sí sola. El sector exacto dentro del santuario quedó sin confirmar, pero el registro es claro: esta especie migratoria, que recorre miles de kilómetros entre Norteamérica y el Caribe, encontró por un momento una rama en la Fundación Loros donde descansar y dejarse ver.
Sobre el autor
Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros
Alejandro Rigatuso llegó a la Fundación Loros después de años como vicepresidente de Growth Marketing en Toptal, y trajo consigo una mirada poco convencional: sabe que un animal está bien por los ojos, "bien, bien abiertos". Lorenzo, el primer loro liberado, recapturado varias veces y siempre vuelto a volar, lo marcó para siempre. Al atardecer, cerca de las cinco y media, lo encuentras en el Mirador de las Ciénagas o rondando el Cerro El Peligro, imaginando torres de observación y cientos de loros nativos sobrevolando una reserva que una comunidad entera sienta suya.