lunes, 9 de marzo de 2026· 10.4473, -75.2619
Sombrerito y los suyos en la papaya
Por Omar Enrique Verdugo Cabeza, Cuidador de las aves
Esa tarde, en el árbol de papaya de la Fundación Loros, cuatro aves convirtieron la copa verde en un comedor a cielo abierto. Ahí estaba Sombrerito —loro amazona amazona, medalla B12—, fiel a sus preferencias: banano y papaya, siempre papaya. Con él, su compañero B11, los dos reconocibles entre el follaje por el destello metálico de sus medallas. Un poco más arriba, una pareja de loro real completaba la reunión. A esos dos Omar no les alcanzó a ver las medallas, pero los conoce bien: tienen su nido en un roble del parque de la fundación, y cada tanto bajan hasta aquí cuando el árbol llama.
La papaya de la fundación produce todo el año, sin descanso, y las aves lo saben. No se conforman con la pulpa anaranjada y dulce: también van por las semillas negras y pequeñas que se esconden adentro, las mismas que actúan como desparasitante natural. Es una farmacia discreta, enterrada en el fruto, que los loros han descubierto por su cuenta.
Omar los observó en silencio, desde abajo, mientras los picos abrían la fruta con esa precisión tranquila que tienen los loros cuando comen sin apuro.
Sobre el autor
Omar Enrique Verdugo Cabeza · Cuidador de las aves
Omar trabaja en Fundación Loros desde 2023. Conoce el monte y el Cerro El Peligro mejor que nadie. Pasó de ser cazador a protector de la fauna. Hoy, los loros lo reconocen y lo siguen cuando regresa a casa, reflejo de un vínculo construido con respeto y transformación.
