
martes, 9 de junio de 2026· 10.4464, -75.2616
La Loreta 14 no se movió del trueno
Por Omar Enrique Verdugo Cabeza, Cuidador de las aves·Revisado por Alejandro Rigatuso
Omar Enrique Verdugo Cabeza llegó al bosquecito esa mañana con unas perchas libres bajo el brazo y las instaló sin mayor ceremonia entre los árboles. No tuvo que esperar mucho: la Loreta número 14 las descubrió casi de inmediato y eligió una. Se quedó ahí posada, quieta y decidida, mientras el día avanzaba y los demás loros verdes y una guacamaya azul y amarilla (Ara ararauna) iban y venían entre las ramas y el alimento.
La tarde estaba clara, sin una nube que amenazara, cuando de repente cayó un centellazo que retumbó por todo el bosquecito. Las aves se sacudieron del susto — loros, guacamaya, todos — y Omar instintivamente bajó el celular pensando en el rayo. Pero cuando volvió a mirar, la Loreta 14 seguía exactamente donde estaba: en la percha que él había puesto esa mañana.
"Eso me da alegría", dijo Omar, y en esas cuatro palabras cabe todo lo que significa pasar el día observando, cuidando, construyendo perchas una por una para que un ave las encuentre y las haga suyas. El trueno pasó. La Loreta 14, no.
Sobre el autor
Omar Enrique Verdugo Cabeza · Cuidador de las aves
Omar trabaja en Fundación Loros desde 2023. Conoce el monte y el Cerro El Peligro mejor que nadie. Pasó de ser cazador a protector de la fauna. Hoy, los loros lo reconocen y lo siguen cuando regresa a casa, reflejo de un vínculo construido con respeto y transformación.

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