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Fundación Loros
La sombra del guásimo donde descansan las aves

domingo, 29 de marzo de 2026· 10.4400, -75.2572

La sombra del guásimo donde descansan las aves

Por Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros


En un recodo del camino de tierra, Michel paró un momento y señaló: un guásimo de mediano porte, con sus ramas abiertas derramando sombra sobre una banquita que alguien puso allí debajo. El árbol —Guazuma ulmifolia, conocido en estas tierras por sus frutos pequeños y su madera resistente— se alzaba solo contra un cielo azul sin una nube, con la vegetación baja del trópico cerrando el fondo como telón verde. Alejandro tomó nota del punto y de la especie, pero lo que Michel quería registrar era algo más que un árbol: era el lugar. Dijo que muchas aves se paran ahí, que la vista desde ese punto es linda, y propuso que se convirtiera en un sitio oficial de refugio o descanso dentro de la reserva. Ese día no había aves para reportar —solo el guásimo quieto, la sombra fresca y el camino siguiendo de largo—, pero el punto quedó marcado en las coordenadas 10.4400°N, 75.2572°O, esperando su turno.

Sobre el autor

Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros

Alejandro Rigatuso llegó a la Fundación Loros después de años como vicepresidente de Growth Marketing en Toptal, y trajo consigo una mirada poco convencional: sabe que un animal está bien por los ojos, "bien, bien abiertos". Lorenzo, el primer loro liberado, recapturado varias veces y siempre vuelto a volar, lo marcó para siempre. Al atardecer, cerca de las cinco y media, lo encuentras en el Mirador de las Ciénagas o rondando el Cerro El Peligro, imaginando torres de observación y cientos de loros nativos sobrevolando una reserva que una comunidad entera sienta suya.