
martes, 17 de marzo de 2026
El Chocorocoy del bigote negro
Por Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros
El 18 de marzo, cerca de la casa del paraíso, Maicol levantó la cámara con cuidado y capturó algo que no esperaba: un Cucarachero Chocorocoy (Campylorhynchus nuchalis) forrajeando entre ramas secas y hojas enrolladas, como si el mundo no existiera más allá de esa maraña árida. El ave se movía despacio, confiada, mostrando su plumaje moteado en blanco y negro mientras husmeaba entre la vegetación.
Pero fue un detalle lo que dejó a Maicol con el ojo pegado al visor: un bigote negro, marcado y limpio, que cruzaba la cara del pájaro con una elegancia casi cómica. En todos sus años recorriendo el santuario, nunca había visto esa característica tan pronunciada en un Chocorocoy. Tres fotos alcanzó a tomar antes de que el ave desapareciera entre el rastrojo.
El Campylorhynchus nuchalis es una especie común en las zonas áridas del norte de Colombia, conocida por su carácter bullicioso y su plumaje inconfundible. Pero ese día, en los 520 hectáreas de la Fundación Loros, uno de ellos se dio el lujo de ser un poco más memorable que los demás.
Sobre el autor
Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros
Alejandro Rigatuso llegó a la Fundación Loros después de años como vicepresidente de Growth Marketing en Toptal, y trajo consigo una mirada poco convencional: sabe que un animal está bien por los ojos, "bien, bien abiertos". Lorenzo, el primer loro liberado, recapturado varias veces y siempre vuelto a volar, lo marcó para siempre. Al atardecer, cerca de las cinco y media, lo encuentras en el Mirador de las Ciénagas o rondando el Cerro El Peligro, imaginando torres de observación y cientos de loros nativos sobrevolando una reserva que una comunidad entera sienta suya.


