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Fundación Loros

domingo, 15 de marzo de 2026

Cuatro loros, una misma mesa

Por Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros


En el aviario 2 del sector El Paraíso, Alejandro encendió la cámara a la hora de la comida y encontró lo que el equipo lleva semanas buscando: cuatro loros —Beethoven, el 12, el 19 y el B92— compartiendo el comedero sin disputas, sin tensiones, con esa tranquilidad que solo se da entre los que ya se conocen bien. Beethoven, el número 15, estaba ahí en el centro, como si fuera la cosa más natural del mundo. No es un detalle menor. En la Fundación Loros, documentar quién come con quién es parte del trabajo fino que antecede a la liberación: los grupos de afinidad —esos vínculos que los animales construyen solos, a su ritmo— son la brújula que guía al equipo a la hora de decidir quiénes vuelan juntos hacia el monte. Beethoven y sus tres compañeros acaban de dejar una pista clara.

Sobre el autor

Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros

Alejandro Rigatuso llegó a la Fundación Loros después de años como vicepresidente de Growth Marketing en Toptal, y trajo consigo una mirada poco convencional: sabe que un animal está bien por los ojos, "bien, bien abiertos". Lorenzo, el primer loro liberado, recapturado varias veces y siempre vuelto a volar, lo marcó para siempre. Al atardecer, cerca de las cinco y media, lo encuentras en el Mirador de las Ciénagas o rondando el Cerro El Peligro, imaginando torres de observación y cientos de loros nativos sobrevolando una reserva que una comunidad entera sienta suya.