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Fundación Loros
Un pelao de pie en Vista Hermosa

jueves, 2 de abril de 2026

Un pelao de pie en Vista Hermosa

Por Nilson


Cuando Nilson llegó al corral esa noche, el trabajo ya estaba hecho. Ahí estaba el recién nacido — todavía húmedo, las patas temblorosas pero firmes sobre la tierra —, y la madre, marrón y blanca, comiendo tranquila mientras lo lamía con esa calma que solo tienen las vacas que saben que todo salió bien. Era macho, y ya estaba de pie. En Vista Hermosa, eso es todo lo que uno necesita ver. Detrás de ellos, la cerca de madera rústica y las matas de plátano cerraban la escena como si el trópico mismo hubiera querido arropar al recién llegado. No hubo alarmas ni intervenciones — solo Nilson con su linterna, el sonido de la noche y ese ternero plantado en el mundo como si siempre hubiera sabido que iba a quedarse.

Sobre el autor

Nilson

Nilson empieza cada mañana en el establo, ordeñando mientras la luz apenas toca el cerro El Peligro, su rincón preferido de la finca. Sabe leer a los animales con precisión: un pelo opaco, unos ojos llorosos o una cojera al levantarse son señales que no se le escapan. Recuerda con claridad una vaca que se caía por debilidad en las patas y otra con una herida que nunca cerraba. Lo más duro, dice, es cuando un animal enferma y el diagnóstico no llega. Su imagen del futuro es sencilla y precisa: una manada de loros sobrevolando libremente el territorio, y los vecinos mirando hacia arriba.