
martes, 3 de marzo de 2026
B16 entre los robles en flor
Por Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros
Los robles florecieron esta semana en la zona del parque, cerca de la casa, y Maicol andaba por ahí con su cámara cuando los encontró. Entre las ramas cubiertas de flores rosadas apareció el B16, un loro amazónico con su placa verde bien visible, posado con esa calma que tienen los loros cuando el mundo les parece suficiente. Más allá, un Pionus menstruus —el loro de cabeza azul— se dejó retratar también entre la floración, ajeno al lente.
Lo que nadie esperaba fue la guacamaya azul y amarilla asomada al orificio de una de las cajas nido instaladas en el área. Solo la cabeza afuera, el pico negro y los ojos curiosos, como quien se despierta despacio un miércoles en la mañana. Maicol capturó ese momento antes de que decidiera volver adentro.
No sabemos si el B16 andaba solo o acompañado, ni cuántos psitácidos rondaban esa mañana por el parque. Pero las fotos dicen lo que a veces las palabras no alcanzan: que cuando los robles florecen, ellos también aparecen.
Sobre el autor
Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros
Alejandro Rigatuso llegó a la Fundación Loros después de años como vicepresidente de Growth Marketing en Toptal, y trajo consigo una mirada poco convencional: sabe que un animal está bien por los ojos, "bien, bien abiertos". Lorenzo, el primer loro liberado, recapturado varias veces y siempre vuelto a volar, lo marcó para siempre. Al atardecer, cerca de las cinco y media, lo encuentras en el Mirador de las Ciénagas o rondando el Cerro El Peligro, imaginando torres de observación y cientos de loros nativos sobrevolando una reserva que una comunidad entera sienta suya.



