
domingo, 22 de marzo de 2026
Treinta nombres para el camino de la libertad
Por Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros
Ese domingo Michel Salas, Jiliam Pomare y Salomé Piza salieron temprano desde la Casa del Paraíso con una guía botánica bajo el brazo y la intención de ponerle nombre a lo que el bosque seco del santuario lleva años ofreciendo en silencio. El recorrido siguió «el camino de la libertad», ese sendero que termina justo donde los aviarios de Ara esperan el momento de soltar a las guacamayas — un final que le da un peso particular a cualquier caminata por ahí.
A lo largo del trayecto detuvieron el paso unas treinta veces: para comparar una rama con su ficha en el libro, para prensar una muestra entre papeles, para fotografiar flores antes de que el sol del mediodía las marchitara. Ahí estaba la *Caesalpinia pulcherrima* con sus estambres largos como hilos de fuego amarillo, la Moringa de flores blancas puesta junto a su descripción en la guía, el Uvito (*Cordia alba*) recién cortado y todavía fresco, y el Ébano (*Caesalpinia ebano*) con sus vainas oscuras colgando entre el follaje.
Al final del sendero, frente a los aviarios, los tres sonrieron para la foto. Detrás de ellos, las colinas verdes y las flores de colores que bordearon todo el camino. En las manos, treinta nombres nuevos — o mejor dicho, treinta nombres viejos que el bosque ya tenía y que ellos se encargaron de anotar.
Sobre el autor
Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros
Alejandro Rigatuso llegó a la Fundación Loros después de años como vicepresidente de Growth Marketing en Toptal, y trajo consigo una mirada poco convencional: sabe que un animal está bien por los ojos, "bien, bien abiertos". Lorenzo, el primer loro liberado, recapturado varias veces y siempre vuelto a volar, lo marcó para siempre. Al atardecer, cerca de las cinco y media, lo encuentras en el Mirador de las Ciénagas o rondando el Cerro El Peligro, imaginando torres de observación y cientos de loros nativos sobrevolando una reserva que una comunidad entera sienta suya.







