Por Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros·Revisado por Alejandro Rigatuso
Entre la maraña verde del bosque de Los Loros, casi invisible contra el ramaje, el loro número 15 lleva siete años aprendiendo que este es su lugar. Su compañero, el 14, llegó dos años después y ya acumula cinco. Ambos son *Amazona ochrocephala* — loros de cabeza amarilla — y forman parte de los primeros animales que ingresaron al programa de la Fundación. Alejandro los encontró esta tarde posados tranquilos, con las marquillas verdes bien visibles sobre el pecho, como si la etiqueta ya les quedara pequeña para todo lo que han vivido aquí.
Están libres. No en el sentido del papel, sino en el del cuerpo: acceso abierto al bosque, ramas reales bajo las patas, luz que se cuela entre las hojas. El proceso ha sido gradual — años de aviario, luego salidas cortas, luego esto — y hoy los dos se mueven entre las estructuras del santuario y el monte como quien no tiene prisa. En la foto del 14 asoma también un loro de tonos azules, sin identificar, que se coló al encuadre como testigo silencioso. Al fondo, una caja nidal de madera espera entre las ramas.
Ninguno de los dos vino al mundo libre. Llegaron por los caminos que llegan estas aves — decomisos, entregas, el largo rastro del tráfico ilegal. Pero esta tarde, posados entre el follaje denso de Cartagena adentro, el 15 y el 14 parecen no recordarlo.
Sobre el autor
Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros
Alejandro Rigatuso llegó a la Fundación Loros después de años como vicepresidente de Growth Marketing en Toptal, y trajo consigo una mirada poco convencional: sabe que un animal está bien por los ojos, "bien, bien abiertos". Lorenzo, el primer loro liberado, recapturado varias veces y siempre vuelto a volar, lo marcó para siempre. Al atardecer, cerca de las cinco y media, lo encuentras en el Mirador de las Ciénagas o rondando el Cerro El Peligro, imaginando torres de observación y cientos de loros nativos sobrevolando una reserva que una comunidad entera sienta suya.
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