By Alejandro Rigatuso, Fundador y Director de Fundación Loros·Reviewed by Alejandro Rigatuso
Nicolás no esperaba encontrarse con esa figura quieta al pie de la ceiba. Estaba ahí nomás, en la finca de uno de los vecinos de la Fundación en el sector Broche — un coendu apoyado contra la corteza grisácea del árbol, con sus púas blancas y negras bien erguidas, rodeado de hojas secas y monte verde. Sin heridas visibles, pero con ese aire de animal que no está bien, ese decaimiento que uno reconoce sin poder explicarlo del todo.
El Coendou es uno de esos animales que pocos han visto de cerca por estas tierras. Nocturno y arborícola, pasa la mayor parte de su vida entre las ramas, y verlo al suelo en pleno día, quieto y sin reacción, es señal de que algo no va bien. La zona boscosa del Broche, justo en los límites con las fincas vecinas, sigue siendo refugio para especies que dependen de esos corredores de vegetación para moverse, alimentarse y sobrevivir.
Queda registrado el avistamiento. El territorio habla, y a veces lo hace a través de un animal silencioso al pie de un árbol.
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Alejandro Rigatuso · Fundador y Director de Fundación Loros
Alejandro Rigatuso arrived at Fundación Loros after years as Vice President of Growth Marketing at Toptal, bringing with him an unconventional perspective: he knows an animal is well by its eyes, "bright, wide open." Lorenzo, the first parrot released, recaptured several times and always set free to fly again, marked him forever. At dusk, around five-thirty, you'll find him at the Mirador de las Ciénagas or wandering around Cerro El Peligro, envisioning observation towers and hundreds of native parrots soaring over a reserve that an entire community calls their own.
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